El debut de Matthieu Blazy fue solo el inicio. En su primera colección primavera-verano 2026 para Chanel, el diseñador belga presentó camisas de cuello alto y puños franceses con la firma Chanel manuscrita al costado, un detalle que muchos reconocieron de inmediato: eran de Charvet, la chemiserie de la Place Vendôme que desde 1838 viste a la alta sociedad parisina con un rigor absoluto en la personalización.
Ese momento fue solo un avance de lo que venía: Chanel confirmó la adquisición de Charvet, una operación que combina afecto personal, memoria de marca y una estrategia de control de producción. En casi dos siglos de historia, la marca ha construido su reputación sobre el sur-mesure: camisas, corbatas y pañuelos hechos a la medida para Baudelaire, Proust, Churchill, Cocteau y el gran amor de Gabrielle Chanel, Boy Capel .