Durante los últimos meses parecía que ningún color podía competir con el reinado del butter yellow. Pero el verano siempre guarda una sorpresa y, esta temporada, todo apunta hacia un nuevo protagonista: el aquamarine.
No es exactamente turquesa, tampoco azul cielo ni verde menta. Está justo en ese punto medio que recuerda al agua cristalina y que transmite una sensación de frescura inmediata.
Lo interesante es que no se trata de una tendencia nacida en un solo lugar. El aquamarine comenzó a ganar fuerza en las colecciones recientes de firmas de lujo y rápidamente encontró eco en el street style, donde vestidos fluidos, bolsos y accesorios en este tono empezaron a multiplicarse. Su atractivo está en que funciona como un color protagonista, pero al mismo tiempo resulta sorprendentemente fácil de combinar con blancos, cafés chocolate, negro o incluso rojo tomate.