Si alguna vez pensaste que una zanahoria no podía convertirse en un objeto de lujo, Hermès está dispuesto a hacerte cambiar de opinión. La maison francesa celebró su flagship store de Londres con una serie de instalaciones en las que flores, follaje y vegetales abandonaron el jardín para convertirse en esculturas suspendidas.
El proyecto reunió a Studio Boum con Flùr London, el estudio floral londinense especializado en crear instalaciones botánicas y escenarios para el mundo de la moda. ¿El resultado? Enormes composiciones construidas con zanahorias y otros productos frescos que, suspendidas del techo, adoptaron la forma de extravagantes chandeliers.
Sí, estamos hablando de lámparas hechas con verduras. Y detrás de lo aparentemente absurdo había una razón.