Meghan Markle volvió a romper el protocolo con un fashion statement

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Con Meghan Markle las sorpresas y las rupturas a los protocolos (básicos, tampoco es una revolucionaria) no cesan. Para empezar asombró a todos al llegar a los British Fashion Awards cuando nadie lo esperaba. Su buena elección de vestuario ya no nos extrañó, lo que sí fue el color negro de sus uñas.

Los tonos oscuros en las uñas son la opción más elegante cuando llega el invierno y este tono nos fascinó aunque no sabemos si a la reina Isabel II, quien usa tonos rosa puro y Kate, por ejemplo, nude, por tanto se espera que TODAS las british royals lo hagan. Pero ya vemos que Meghan no lo hace.

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El marco de esta “desobediencia” o salto del protocolo fue la entrega del premio que Meghan hizo como diseñadora del año a Clare Waight Keller, directora creativa de Givenchy y quien diseñó su vestido de novia. “Conocí a Meghan a un nivel muy personal, y que alguien como ella confíe en ti en un momento increíble en su vida es el honor más increíble que puedes vivir y no podré agradecértelo lo suficiente“, dijo Keller. Y cómo no va a agradecerle, pues aunque sabemos que la diseñadora tiene una gran trayectoria, el hecho de que la mujer más vista del año lleve tu diseño a su boda te da proyección planetaria.

La duquesa usó un vestido negro de terciopelo de silueta asimétrica que dejaba libre su vientre, que no dejaba de acariciar. Completó el outfit con el pelo recogido en un moño bajo, brazaletes dorados y maquillaje en tonos suaves. Lo que no era suave era el tono de uñas, como comentamos.

Y llama la atención el tono también porque la reina lleva utilizando el mismo esmalte desde 1989, se llama Ballet Slippers (un tono rosado que parece natural y combina con cualquier color) de Essie. La marca difundió esta información porque asegura que la peluquera de la reina le solicitó el producto ese año a través de una carta por ser “el único color que su majestad se pone”.

Cada vez es menos raro ver que Meghan Markle rompe algunas de las reglas establecidas por la realeza británica, leves, ya lo señalamos, como cuando ella cerró la puerta de su auto en la exposición Oceania en la Royal Academy de Londres o cuando usa bolsas cruzadas para poder saludar con besos y abrazos y no sólo con la mano.

Ya lo dijo la propia esposa de Harry al darle el premio a Keller: “Como todos los que están en esta sala saben, tenemos una conexión con lo que vestimos. A veces es muy personal, a veces es emocional. Pero para mí, esta conexión tiene su raíz en ser realmente capaz de entender que se trata de apoyarnos y empoderarnos unos a otros, especialmente como mujeres“. Y vaya que ella se está empoderando.