Ariana Grande está llevando la cultura de los leaks a los tribunales. La cantante presentó el lunes 27 de julio una demanda en Los Ángeles contra personas todavía no identificadas, a quienes acusa de vulnerar cuentas digitales de varios colaboradores para robar canciones, fotografías, videos y otros archivos privados.
Ariana Grande lleva a juicio a los hackers que filtraron decenas de canciones inéditas
Una demanda contra responsables todavía anónimos
El documento nombra como acusados a John Doe 1 y John Does 2 al 100, una fórmula legal utilizada cuando aún no se conoce la identidad de los presuntos responsables. Ariana los acusa de invasión de la privacidad, acceso ilegal a datos y apropiación de materiales que nunca estuvieron destinados a hacerse públicos.
De acuerdo con la demanda, los ataques se habrían dirigido a fotógrafos y productores cercanos a la artista. En 2019, los hackers presuntamente obtuvieron las credenciales de Dropbox de un fotógrafo; en 2020 habrían entrado al teléfono de un productor para acceder a masters, demos y grabaciones. En 2024 también habrían creado cuentas falsas para hacerse pasar por otro colaborador y solicitar fotografías privadas.
Ariana asegura que se filtraron 45 canciones en un año
La cifra más impactante aparece en el historial de filtraciones: solo durante 2023, 45 canciones inéditas de Ariana habrían sido hackeadas, robadas y publicadas sin autorización. El expediente sostiene que desde su debut musical en 2011 se han producido cientos de filtraciones similares.
Según la acusación, parte del material fue vendido mediante la dark web y servicios de pago de terceros. La distribución de trabajos incompletos habría afectado el proceso creativo de Grande, sus relaciones profesionales y los calendarios de sus proyectos; incluso afirma que tuvo que volver a grabar material y modificar fechas de lanzamiento.
Por qué los leaks no son un regalo para los fans
Aunque una canción inédita puede convertirse en tendencia, su filtración elimina la posibilidad de que el artista decida cómo y cuándo compartirla. Ariana ya había hablado del tema después de que “Fantasize” , una grabación creada para otro proyecto, circulara sin autorización en TikTok.
Ahora, la cantante busca que el proceso revele quiénes están detrás de los ataques, que entreguen el material y que se impidan nuevas publicaciones. Más que una batalla por canciones nunca lanzadas, el caso plantea una pregunta incómoda para el fandom digital: ¿hasta dónde llega la curiosidad cuando el contenido fue obtenido mediante un delito?