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72 horas con Huawei en Buenos Aires: motivación para ser más espontáneos

Pasamos 72 horas en Argentina con Huawei para conocer sus nuevos lanzamientos y te cuento cómo tres de estos gadgets se convirtieron en mis compañeros de viaje.

Dicen que, cuando necesitas inspiración, a veces lo mejor que puedes hacer es salir de la rutina. No necesariamente irte al otro lado del mundo, aunque ayuda, sino cambiar de escenario, caminar por calles que no conoces y dejar que una conversación, un extraño o una buena foto te recuerde que todavía hay muchas cosas por descubrir. Creo que eso es lo que más me gusta de viajar: esa sensación de que, por unos días, puedes convertirte en una versión ligeramente distinta de ti. La que quiere leer más, sorprenderse, correr por una ciudad desconocida, vestirse diferente o levantarse temprano porque hay algo que todavía no conoce. Como si cambiar de rutina también te motivara a cambiar un poco tus hábitos.

Si tienes un próximo solo travel en mente, te quiero contar cómo tres de estos gadgets se convirtieron en mis compañeros de viaje, cada uno de una manera muy distinta.

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El amigo que te obliga a ir a los museos y fijarte en los detalles

Vivimos en una época en la que muchas veces la cámara del celular está más pendiente de lo que vamos a publicar que de lo que estamos viendo. Y no me malentiendan, me encanta compartir lo que veo en redes, pero entre tanto contenido creo que a veces se nos olvida algo muy básico: tomar fotos solo porque te gusta lo que tienes enfrente.

En este viaje me propuse jugar un poco más con la cámara, como lo hacía antes de que cada foto tuviera que convertirse en un post. Salí de mi zona de confort de las fotos verticales y experimenté con encuadres, zooms, luces, y ángulos.

Más que buscar la foto perfecta, se trataba de volver a tener curiosidad por lo que estaba frente a mí. El HUAWEI Pura 90s Pro Max terminó siendo ese amigo que te obliga a ir a los museos, a detenerte frente a un edificio, a observar. Porque viajar también es hacer cosas que normalmente no harías. En mi caso, fue volver a tomar fotos sin pensar tanto en para qué las iba a usar. Algunas terminaron en redes y otras simplemente se quedaron en mi galería, como recuerdo.

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El amigo que quiere conocer la ciudad como local

Mi segundo acompañante fueron los HUAWEI FreeClip 2 S, que se han convertido en uno de mis favoritos de la familia Huawei. Y no solo porque su diseño es tan bonito que fácilmente podrían pasar por una pieza de joyería —algo que, por cierto, se agradece cuando estás de viaje—, sino por la forma en la que se integran a la rutina.

Su diseño de oído abierto permite escuchar música o podcasts sin aislarte por completo de los sonidos de tu alrededor. Y esto, cuando viajas sola, es un must.

Y creo que ahí está precisamente su encanto: los FreeClip son ese amigo que, cuando llega a una ciudad nueva, no quiere hacer únicamente lo turístico. Prefiere caminar por los barrios, como Palermo Soho, sentarse en un café, ver gente pasar, escuchar a la gente y entender un poco cómo se vive en el lugar que está visitando. Me gusta la idea de que unos audífonos no tengan que significar necesariamente aislarte del mundo. Al contrario, pueden dejar espacio para que sigas escuchando lo que sucede a tu alrededor.

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El amigo que nunca dice que no

El tercer acompañante fue el HUAWEI WATCH GT 7 Pro y la respuesta de quién sería en un viaje es bastante fácil: mi amigo terreneitor. Aka, yo.

Es el reloj para esos viajes en los que te animas a todo: bici de montaña, hiking, correr, probar un deporte nuevo o simplemente tomar esa ruta que parece un poco más larga. Y creo que ahí es donde hace sentido para mí. No porque cada viaje tenga que convertirse en un reto deportivo, sino porque a veces ese pequeño empujón termina en una buena anécdota.

Tiene más de 100 modos deportivos, además de funciones pensadas para actividades más exigentes, como resistencia al agua de hasta 40 metros. Pero tampoco tienes que ser un terreneitor para usarlo. También sirve para algo mucho más cotidiano: entender cómo te estás moviendo, descansando y recuperando.

En mi caso, todavía me queda pendiente ponerlo a prueba en un escenario un poco más extremo. Y, como dicen, siempre hay que quedarse con ganas de algo para tener una razón para volver. Mi excusa perfecta: regresar a la Patagonia.

Perseguir lo desconocido

Durante la presentación de Huawei hubo una idea que atravesó buena parte de la conversación: Chase the Wild, perseguir lo desconocido. Y aunque puede sonar como una invitación a la aventura en su sentido más literal, creo que también se puede interpretar de una manera mucho más cotidiana.

Perseguir lo desconocido no necesariamente es salir de viaje, tomar un vuelo o hacer una actividad extrema. Si volvemos al principio de esta nota, también puede ser algo tan sencillo como cambiar nuestra rutina para conseguir resultados diferentes. Correr una ruta que nunca has tomado, empezar una actividad que nunca habías probado, entrar a un museo sin saber exactamente qué vas a encontrar o descubrir qué necesita tu cuerpo después de una semana particularmente pesada.

A veces lo desconocido es simplemente hacer algo distinto. Y quizá eso fue lo que me llevé de estas 72 horas en Buenos Aires. Más allá de conocer nuevos gadgets, volver a mirar con curiosidad. Porque quizá salir de la rutina no se trata de convertirte en otra persona, sino de recordar todas las versiones de ti que también están ahí afuera. Y a veces basta con cambiar de escenario para volver a encontrarlas.

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