¿Recuerdan cuando el mundo estaba dividido respecto a Cumbres borrascosas de Emerald Fennell? Algunos la odiaban. Otros la adoraban. Pero entonces el equipo de marketing intentó convencer al público de que la relación en pantalla entre Jacob Elordi y Margot Robbie alcanzaba “nuevos niveles de yearning” (anhelo profundo). Sin duda, los actores transmitían una gran atracción; incluso podría llamarse “pasión”. ¿Pero yearning? Nunca había parecido tan pertinente aquella escena de Seinfeld en la que los personajes explican la diferencia entre yearning (anhelo) y craving (deseo intenso).
Presentado como el nuevo término de moda en el mundo de las citas, yearning es la más reciente palabra en hacerse enormemente popular… y en ser utilizada de forma incorrecta. Las búsquedas en Google han alcanzado un máximo histórico: así es, estamos haciendo yearn-maxxing. También está siendo un gran año para los dramas de época, encabezados por Cumbres borrascosas y acompañado por dos adaptaciones de Jane Austen, un género en el que el yearning es un elemento fundamental. Para muchos usuarios de TikTok, la palabra es sinónimo de Matthew Macfadyen como un empapado señor Darcy en Orgullo y prejuicio (2005), mirando casi con rabia a los ojos de Keira Knightley. En el contexto de las citas, se utiliza para describir un profundo anhelo por otra persona: la antítesis del swipe, las listas de pretendientes, las situationships y el ghosting . De repente, todo el mundo está sintiendo el yearning. Pero aquí está la verdad —sea o no universalmente aceptada—: no puede existir yearning sin las lesbianas.