#SendFastForward: correr en tiempos de COVID

Siento que corte la semana pasada. Y hasta hoy me cayó el veinte.

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Estoy en duelo de tantas cosas. De la vida que vivía, de mi gente, de mis lattes postrun, de mis corridas 6:00 am, de mis montañas, de mis desayunos con muchos panes calientes.
Pero mi duelo más fuerte es a mis rituales, les llamaría rutinas, porque son básicamente eso, pero sinceramente significan más. Son mis trámites de paz.

Y me quedé sin ninguno. De un día a otro. Siento que cortamos y quedamos fatal.
Bloqueamos números y nos fuimos sin darnos las gracias ni desearnos lo mejor. O sea fue cortón de esos incómodos.

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Y eso no está padre.

¿Correr en tiempos de COVID?, híjoles. Delicadísimo el tema.

El otro día me enseñaron un video en el que decía que aún habiendo conquistado la luna, no sabemos, no entendemos y no tenemos cura aún para esta pandemia. Que estaba bien, que a veces un poco de vulnerabilidad y un sentón nos haría redirigir y darle significado a lo que llamamos “vida”.

Y con la misma filosofía intento tocar este tema.

NO SÉ, NADIE EN ESTE PLANETA TIERRA SABE SI ESTÁ BIEN CORRER O NO.

Hay mil posturas, millones de teorías de cómo hacerlo, tan estrictas como podamos pensarlas y ni así existe algún ser humano en el sistema solar que pueda decirles si están bien o no. Hay que ser empáticos también con el sentimiento de desconocer la respuesta que todos queremos tener. Hay que tener la madurez de respetar las creencias y posturas de cada ser humano. Porque les repito: ninguno de ustedes, ninguno de nosotros tenemos la respuesta correcta. Y todos lo sabemos en el fondo.

Ahora, correr en el famoso “social distancing” run, NO ES LO MÍO.

Podríamos decir que no sé estar sola, pero más que no saberlo, prefiero no estarlo.
Mi correr tiene dos funciones en mi vida:
La primera, correr con la gente que más disfruto todos los días, en una hora en la que a veces pienso solo nosotros estamos despiertos en el mundo. Tener el mundo para nosotros solos era bonito, ahorita, no lo es tanto.

Y la segunda como uso terapéutico, pero en estos momentos mi solorun no tiene el mismo efecto que tenía antes. No estoy logrando tener las platicas que tenía conmigo misma.
Porque ahora tengo mucho tiempo para pensar en muchas cosas que antes pensaba corriendo y ahí me agarraba a putazos conmigo misma o la pasábamos bomba. Pero era mi elección, mi free time.

Hoy, mi cuerpo está más preocupado por esquivar a gente y mantener la distancia adecuada y no pisar “coronavirus”, que por ver el sol cuando sale. Ya tampoco veo foquitos, no corro con música, no bailo corriendo y ya no me río mientras corro. Y lo extraño. No quiero tenerle miedo a mi correr. Y ahorita le tengo.

(Descripción gráfica de yo corriendo en COVID)

¿Buscarme otro ritual para mantener mi cordura y no gritarle mis miedos a la persona que tengo enfrente? Podría ser la idea más sensata.

Pero no puedo, mi cuerpo funciona sólo con KMS matutinos, y con todo lo que involucra el correr para mí. No soy adicta al mecanismo de correr, soy adicta a el #combodalicorredor.

Me niego con todo mi corazón que eso también cambie. Muchas cosas van a cambiar cuando esto termine, pero esto no quiero que cambie en absoluto. Mi correr va en declive, podría ser que sí. Pero prefiero pensar que lo puse en pausa porque es demasiado perfecto como para intentar cambiarlo. (Les digo que lo mío con la corrida es un matrimonio ejemplar).

Entonces espero que mis personas no se vuelvan locas conmigo mientras el mundo me da chance de retomar mi ritual. “I TOLD YOU TO BE PATIENT”, Justin Vernon siendo el ser sabio que sabe ser siempre que lo necesito.

Lo mismo les digo, les deseo toda la paciencia que puedan necesitar para aguantar un ratito más, suertudos aquellos que logran encontrar un reemplazo temporal a su correr.
Pero yo soy de ideas fijas, funciono a base de rutinas y no me está saliendo. Y ESTÁ BIEN, NO ES EL FIN DEL MUNDO. AÚN.

(Yo, dándoles un speech motivador)

Si son de los míos, aguantemos un ratito. Ya casi acaba. Me dará mucho gusto volvernos a ver por las calles pronto, sin esa maldita distancia incómoda entre nosotros. Acuérdense que corremos para ser mejores personas, no dejen de serlo en esta caurentena.

P.D. Nada es para siempre y por favor sonríanle al ser humano que esquivan en las calles corriendo, caminando, en el súper o en la vida. Todos tenemos miedo, pero no seamos culeros.
STAY SAFE. BAI.