#SendFinalAlterno: maratón de Toronto y sus momentazos

La verdad detrás de mis 42.195

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@dallia
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El que mucho se despide pocas ganas tiene de irse. Misma idea pero con mi columna. Por primera vez no sabía qué escribir, porque no tenía ni idea de qué sentía realmente post Toronto. Entonces, nos hicimos un poco la ley del hielo mi columna y yo.

Yo pensé -es que ahí está el error gente, pensamos demasiado- que este maratón iba a ser de las cosas más emotivas que me tocaría vivir. Y aunque me lo han dicho mil veces sigo sin entenderlo, las expectativas son lo peor del sistema solar y como mis amigos dicen… #lavidaeshoy. [Ana, Vio y Nosti se ríen].
También pensé que cruzaría la meta llorando o viendo un poco pa’rriba y que el día que escribiera de este maratón se leería bastante la palabra “corazón”.

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Pero no fue así. No lloré. No tengo ni idea qué pensé cuando crucé la meta, sinceramente no fue un momentazo y creo que estoy muy tranquila con eso.
Porque los momentazos no se planean, y créanme cuando les digo que yo planeé mi Toronto y con mucho tiempo de anticipación.
Básicamente todos mis 11:11 desde Julio 28 fueron para ese 42.195.
Hablemos de esa dedicación.

Y entendí tantas cosas…

Los momentazos, esos por los que vivo, no necesariamente son cuando pausamos el Garmin, o cuando el BIB marca negativos. Mucho menos cuando subes los brazos para la foto cuando cruzas la meta (nunca he logrado subir los brazos en la meta).

@dallia

Mis momentazos, fueron todos los 777 KM corridos. Un 30K alrededor de un lago que medía 1300 mts. Un 28K con fallas graves en logística (o no) que terminó en una carretera en algún lugar de México. Un 15K que se convirtió en un 24.5 KM con Powerbeats Pro compartidos en karaoke con uno de mis seres favoritos, en el Hudson River, sin agua, sin gus, pero con timings perfectos. (Justo lo que #elcoachnohabíapedido, pero creo que ese run es la definición perfecta del correr).

@dallia

Mis momentazos fueron también, mi primera pista con mis Next%, con corazón en verde, un autoestima altísimo al igual que mi reggaetón y el pace más rápido de mi historia. También mi última pista, que me hizo llorar en secreto, porque por primera vez vi posible mi Toronto Estimated Time. Y también esos 4X100 en ese túnel en Toronto.
Esos fueron mis momentazos.

@dallia

Y ahí es cuando todo toma sentido para mí. Mi maratón lo planeé a 03:20:00 porque algún día me empoderé de más. Y salió en 03:21:21. Y es el tiempo más perfecto que pude haber tenido, fui 21º de mi categoría y correré Boston ’21.
Para que todos esos 21 sucedieran todo tuvo que cuadrarse, alguien me dijo que muchas cosas pasaron, mucha gente me pasó y yo pase a otros para que mi número siguiera siendo ese.

Mi momentazo no fueron esos .195 mts aunque me encantaría decirles que sí.
Pero sí fue, cuando en algún KM, en alguna coordenada cerré los ojos al pace más rítmico que he tenido y me di cuenta que aaaaaaaamo correr.
También, que apenas estoy aprendiendo a hacerlo.

Mis maratones ya no son el amor de mi vida como siempre había pensado, yo ya estoy en una relación formal. Ya nos casamos, cumplimos 4 años y ya hasta fuimos a terapia en pareja. Mi mejor maratón, porque sí lo fue, salió a madrazos.
No fue bonito porque correr a veces no es necesariamente felicidad, o al menos no para mí, pero lo que sea que sentí mientras corría, a eso me quiero aferrar por un ratito más.

[Yo soy la aferrada de pantalones rojos con puntitos]

Correr es muchísimo más. Mi maratón no fue solo ese domingo 20 de octubre.
Mi cuarto maratón fue muy técnico, muchos números, y cero romanticismo.
Por eso no lloré, porque no me agarró en curva, porque no “no lo veía venir”, yo corrí hacia ese 03.21:21 porque sí lo quería ver venir.

Más que querer verlo venir, mi vida por 6 meses no podía haber permitido otra cosa. Hace mucho alguien me dijo que dejara de correr de mí, porque cada vez iba a ser más difícil cuando intentara regresar.

Acá entre nos, no saben lo rico que fue correr conmigo, sin “dejar o soltar nada”, ni usar mi correr como catársis de algo, ni correr enojada, o correr por alguien o para algo, correr con un fin atlético y punto, porque quería estar sola. Y ya.

 

Y volvería a hacer todo para poder correr así, ahí. Pensando en absolutamente nada.
Y con todo, me refiero a:

#Lascosascomoson:

7 meses en nutriólogo, peleándome con mi gen que sabe hacer músculos muy bien pero cada día pesaban más (y pues ahí les encargo un maratón con kilos de más).

Correr diario, y no solo correr. Entrenar de verdad. Puedo decirles que me morí muchos jueves de pista del 2019.
Llegar a mi maratón sin lesiones, ni recaer en todas las que he tenido es de las cosas más complicadas que he tenido que hacer.

Un maratón en L.A. de base el primer semestre, un medio maratón en SFO con Philadelphia. El 21K que me dio un jalón de pelo para entender que podía rifarme un: Yo nunca, nunca he corrido un maratón SUB 03:30:00.

Horas invertidas en los tapetes rojos del gym. LONG LIVE NTC. Un bootcamp que no planeé. Pero que me dio chance de la tan famosa y complicada doble sesión. No tengo ni idea de cuántos burpees y minutos de squat sostenida hice, pero GRACIAS FITSHOP por llegar. (Ojalá llegue a sus vidas un #Reto66 como a la mía).

[Yo así, post doble sesión todos los días]

Dejar de comer chocolates (se logró en un 85%). Hacer del fasting algo que llegó para quedarse en mi vida. Intentar, con todas mis fuerzas, no pasarme de dos cafés al día.
Dormir 8 hrs diarias (Bendito Nosti y su “a las 21:30 hrs pones lunita y dejas de contestar mensajes”, gran ser antisocial que fui).

Meditar todas las noches, sin quedarme dormida.

No tomar vinitos de paz, ni mezcales de amor. Decir “no gracias” a un rosé en la playa, es fuertísimo. Ahí les encargo.

Que Raúl me dejara de hablar considerablemente y por consecuencia, perder mi lugar en Trópico 2019. Eso me costó mi Toronto.
Ser el ser más anti-dateable porque mi correr es demasiado para mucha gente, también.

Muchísimo dinero en Wholefoods/GNC y unas cantidades estratosféricas de complejo B y magnesio en el cuerpo.

Dependencia al espresso en ayunas. Horas invertidas con mis Powerbeats en podcasts atléticos. Ponerle pace a absolutamente todo el reggaetón que existe. Y apropiarme de Apollo 11 como mantra maratónico.

 

Pero sobre todo, hablar de un evento/monotema por 6 meses y que mi gente no me aventara de las escaleras, aunque sé que muchísimas veces quisieron hacerlo.
ESO FUE MI TORONTO.

Pero honestamente les digo. Que todo lo volvería a hacer 21,000,000 veces más.
Con las mismas personas, de la misma manera.
Volvería a apurarme y después hacer tiempo para volver a cruzar mi Toronto a las 03:21:21.

PORQUE ESO ES CORRER UN MARATÓN, PARA MI.

P.D. SAN ANTONIO YA VEEEEEEEEEEEEEEN.
Oigan ya #temaserio. ¿Quién viene a RocknRoll SA conmigo? DM: dallia para armar planazo.
Y un #sharingiscaring con todo mi corazón: RNRDALIA
(Para que luego no digan que no quiero que vayan conmigo) BAI.