Apparatus: el estudio de diseño en Nueva York donde nos queremos quedar a vivir

Apparatus presentó esta semana su nueva colección INTERLUDE.

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Descubrí Apparatus por casualidad. Un día vi en Instagram una foto que me pareció ser la definición del espacio perfecto. Se trataba del nuevo showroom en Los Ángeles, de este increíble estudio de diseño ubicado en Nueva York, y es que los principios a partir de los que trabajan –la relación con la luz, las formas precisas y los objetos en relación con un ambiente– concluyen en una estética que no solo atrae visualmente, también provoca una reacción emocional.

La firma con sede en Nueva York empezó en 2012 con Gabriel Hendifar y Jeremy Anderson. Ahora que están presentando su nueva colección, INTERLUDE, con un showroom completamente transformado, platicamos con Gabriel, su director creativo, sobre su visión del diseño.

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El estudio que produce todo en Nueva York, abrió a finales del año pasado un nuevo showroom en Los Ángeles.
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Sus piezas son funcionales pero muchas implican un buen grado de experimentación. ¿Consideran que algunas están en el límite entre el arte y el diseño?

Aspiramos a crear una fantasía. Aunque también creamos piezas sorprendentes con la intención de que sean el punto focal dentro de un espacio. Tenemos cierto grado de libertad, muy similar al de una aproximación artística, pues muchas de nuestras piezas buscan una respuesta emocional. La mayoría son funcionales, pero además de eso tienen la capacidad de despertar una sensación, y por último, deseo.

¿Cómo lo logran? ¿Qué consideran más atractivo en una pieza: la forma, los materiales, el contexto?

Es una combinación de todos estos elementos, pero además hay algo más ambiguo que es difícil de expresar con palabras. Un elemento impreciso que se siente familiar y extraño al mismo tiempo, y yo particularmente siempre busco que nuestro trabajo tenga un sentido de atemporalidad.

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En el showroom de LA, los diseñadores tienen oportunidad de hablarle a otro público.

También trabajan mucho con la luz, otro elemento más que genera diferentes sensaciones y afecta cómo nos sentimos en un espacio. ¿Cómo la integran en el diseño?

Siempre he sido muy sensible a la iluminación; es un elemento muy poderoso y con vida propia. Además de la forma de una pieza, ponemos mucha atención a la calidad y la textura de la luz. Nos preguntamos qué nos hace sentir o en qué nos hace pensar. Trabajamos mucho con LED y la filtramos a través de materiales como porcelana, vidrio grabado y alabastro para transformarla. Pero no se trata de replicar su incandescencia o su intensidad, sino de crear una calidad de luz que se sienta especial y romántica.

Me da la impresión de que su trabajo se centra más en espacios, atmósferas y pequeños universos, y no en piezas aisladas.

Totalmente. Siempre imaginamos el mundo dentro del que nuestras piezas o diseños existen. Cada año transformamos nuestro showroom en Nueva York con tal de reflejar la inspiración y el mood de la colección más reciente. Hace poco también empezamos a hacer videos de cada colección, lo que nos da la oportunidad de capturar nuestra obra en una narrativa distinta. Estudié diseño de vestuario y escenografía, así que el objetivo es crear un mundo en sintonía con una visión narrativa.

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El estudio Callidus Guild diseñó un tríptico que sigue las referencias modernistas italianas de la colección INTERLUDE. La idea de la pieza es que se vea como un fragmento de algo más grande.

Eres la primera generación posterior a la Revolución Islámica en Estados Unidos. ¿Qué tanto recurres a tu cultura o tu origen persa para nutrir tu trabajo?

En ACT III fue la primera vez que recurrí de manera directa a mi origen, aunque de alguna forma supongo que siempre ha estado en el fondo. Hubo mucha autorreflexión y eso me permitió descubrir distintas emociones. Es probable que los textiles sean el trabajo más nostálgico que he creado hasta ahora. No sé si lo sentí tanto durante el proceso, pero cuando tuvimos las telas en el estudio y las toqué por primera vez, me conmovió muchísimo. Tomamos unas fotos de los otomanes y los cojines y ese momento me llevó inmediatamente de vuelta a casa de mi abuela. El génesis de la colección es una caja Khatam que mi abuela trajo de Irán cuando llegó como refugiada a Estados Unidos en 1979.

INTERLUDE, la colección más reciente y que presentaron en el Salone del Mobile, abre un nuevo capítulo después de los tres actos anteriores. ¿Qué hay de nuevo en esta colección, en cuanto a alguna técnica o artesanía?

Para esta colección de piezas limitadas nos entregamos completamente a la artesanía y los procesos hechos a mano que son difíciles de utilizar en líneas de producción más grandes. Ampliamos nuestro vocabulario visual y nuestro lenguaje material, y eso nos dio la oportunidad de trabajar con artesanos fuera del estudio para perfeccionar ciertos detalles, como los bordados, por ejemplo. Es una técnica casi extinta y una de las que más orgulloso estoy de haber explorado en piezas nuevas.

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Para esta nueva colección trabajaron por primera vez con textiles y

Me fascina la combinación de imágenes de diseño, arte y moda en su cuenta de Instagram. ¿Es una especie de mood board también? ¿Un re ojo del universo Apparatus?

Es mi proceso. Con cada colección me sumerjo en una idea o una era distintas y mucho de lo que publico en Instagram es parte de mi investigación. Es una herramienta muy poderosa, una forma de encontrar referencias que complementan mis ideas.

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Las lámparas son de las piezas más importantes en sus colecciones.