El dúo mexicano que crea arquitectura para la memoria

Los arquitectos Gabriela Carrillo y Mauricio Rocha, son las mentes tras el pabellón de Tequila 1800 en el marco de Mextropoli.

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Arquitectura, arte, diseño, festivales, Mextropolis, Ciudad de México
El taller de arquitectura Rocha+Carrillo, fue el encargado del pabellón Tequila 1800 (Cortesía)
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Diez mil pencas de maguey, este fue el elemento vertical sobre el que los arquitectos Gabriel Carrillo y Mauricio Rocha materializaron su concepto como los invitados de Tequila 1800 para crear su pabellón en el marco del Festival de Arquitectura y Ciudad Mextropoli, el cual se puede apreciar en la Alameda de la Ciudad de México. Platicamos con esta dupla de arquitectos, de la inspiración y el proceso creativo de crear este espacio.

La invitación del grupo José Cuervo a través de su línea 1800, fue recibida por los arquitectos como “la oportunidad de hacer algo, una excelente excusa para pensar”. Así lo cuenta Gabriela Carrillo quien comparte que tanto él como su socio Mauricio Rocha son consumidores de tequila. “Particularmente Mau,” señala entre risas.

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Fue entonces que decidieron dirigir su mirada, no solamente a qué significa tomar esta bebida, sino todo lo que hay detrás: los procesos y las emociones que despierta. Las imágenes y los paisajes que forman los campos de agave, los maravillaron. A partir de ello, nos cuentan, se concentraron en crear una construcción contemporánea aprovechando la oportunidad de trabajar con las pencas del maguey.  

“Lograr esta estructura con tecnologías actuales y esos tejidos de la penca del Maguey que nos permitían crear la piel de este espacio, que se vuelva una especie de diafragma que regula la luz y la temperatura y la experiencia misma de cuando estás ahí adentro.” Señala Mauricio Rocha.

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El taller de arquitectura Rocha+Carrillo, fue el encargado del pabellón Tequila 1800. (Cortesía)

Lo efímero no está en el tiempo

Esta pieza estará instalada en la Alameda de la Ciudad de México durante 5 días. Un espacio que podrá ser visitado por transeúntes y pública diverso durante estos días. Su carácter de trabajo efímero no agobia a sus creadores, por el contrario, piensan que se trata de una oportunidad de experimentar.   

“Hablar de pertenencia de este sentido de arroparte de contenerte no necesariamente está vinculado a la condición efímera de algo,” dice la arquitecta  Gabriela. Para ella la construcción de esta atmósfera estuvo determinada por el trabajo con la luz, con el viento, con la penumbra, con los aromas, con los enmarques.

Por su parte, Mauricio se pregunta ¿qué es lo efímero? para él la arquitectura siempre se transforma y no se limita a la temporalidad y durabilidad de las construcciones. Lo interesante y lo no hay que perder de vista, dice, es la memoria. “La construcción de ideas, la suma de esas ideas como una memoria no solo nuestra, sino colectiva es lo que hace nuestro trabajo.”

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El taller de arquitectura Rocha+Carrillo, fue el encargado del pabellón Tequila 1800. (Cortesía)

Todo un experimento

El proceso creativo, dice Gabriela, es similar al que atraviesan cuando crean “arquitectura permanente,” solo que, en este caso, a una revolución de tiempo distinta. Mucho mayor. “Es un jazz” compara este ejercicio con ese género musical vinculado totalmente con la espontaneidad y la ejecución guiada por la intuición, sumada a la planeación y la estrategia.

En ese sentido, el proceso para esta Pabellón, consistió en lanzar una idea que abre el campo para trabajar pero que después se encuentra con diversas realidades. El espacio, la viabilidad de los materiales, el tiempo y los recursos. Todo eso, dicen, va delineando al proyecto.

Trabajaron de la mano de un ingeniero quien calculó todas las variables. Al final, una estructura que trabajo a tensión y compresión cubierta por un velo luminoso de pencas de maguey, la cuales tendrán su proceso natural de envejecimiento en los cinco días que estarán expuestas al sol, la luz, el viento y la presencia humana. “Un resultado que a nosotros mismo nos sorprenda.”

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El taller de arquitectura Rocha+Carrillo, fue el encargado del pabellón Tequila 1800. (Cortesía)

Para este proyecto, Tequila 1800 puso a su alcance el trabajo con su departamento agrícola, quienes fueron los facilitadores de las 10 mil pencas de maguey. Gabriela Carrillo nos comparte que desde el principio, se encontraban aterrados de cómo van a hacer arquitectura con unas pencas que se hacen viejas, huelen mal, se pudren, se enmohecen y jalan abejas.

“Eso es parte de lo que a nosotros nos interesa de nuestro quehacer arquitectónico, llegar a un lugar y decir qué hay aquí ¿hay arena? ¿hay buen sol? ¿hay mucho viento? ¿Aquí qué hay? Hay tequila y ¿Cómo se hace el tequila? pues con un paisaje fascinante de agaves, los agaves tienen piñas, tienen pencas, tienen jimadores. Es una experimentación y esperamos que el resultado sea provocador” concluye.