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Tomé el reto de meditar y descubrí otra forma de amor propio

Hice un retiro virtual de meditación y por fin logré lo que me costó muchos años: meditar y ver sus beneficios.
vie 25 junio 2021 11:20 AM
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Ilustración de Viri Days @viri.days

Levanten la mano si han sido victimizados personalmente por LA VIDA ADULTA. Más la pandemia y los estragos que, no es por estresarte, ni nada, pero aún estamos por ver en los años siguientes. Por ahí de los 15 años comencé a sufrir de gastritis y colitis. Toda la vida me han dicho que es por estrés, pero "¿qué podría estresar a alguien de tu edad?", "tan chiquita y tan preocupona”, eran los comentarios que recibía de los doctores y básicamente de todos los adultos en mi familia.

Conforme crecía en edad y responsabilidades, el problema fue agravándose. Después de años de sufrimiento, visitas a emergencias por el dolor, hinchazón digna de 4 meses de embarazo, de múltiples sobres de Riopan, de no saber qué demonios me había caído mal de todos los ingredientes que había comido en un día, diferentes medicamentos, estudios y remedios. Por fin un gastroenterólogo dio con el tratamiento para el síndrome del colon espástico y motivó mi camino hacia ¿la meditación? Sí, sí.

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Siempre supe que canalizaba la mayor parte de mis emociones en el estómago. Los nervios, la sorpresa, la tristeza, la alegría, la vergüenza, el enojo. No es que fuera una persona reactiva, sino que todo lo guardaba en mi estómago. De hecho no expresaba mi estrés. Pero no me había dado cuenta que estaba afectando a mi cuerpo a tal grado de causarle un síndrome con el que probablemente viviré por siempre. Cuando el doctor me dijo que podía ayudarme con medicamentos, pero que en alguien tan joven como yo la mayor parte del problema viene del estrés y las emociones, fue la más grande de las revelaciones.

Fue tan extraño que un especialista me recomendara acudir a la meditación y a la yoga. Pensé que eran polos opuestos. Acompañado, claro, de una serie de medicamentos y una gran lista de restricciones alimenticias, comenzó mi camino hacia la meditación. Un poco reacia la verdad porque preferí comenzar el tratamiento y dejar la meditación de lado. "Después, ya que me sienta mejor", le decía a mi mamá quien era la más insistente, pues ella es la más disciplinada con sus prácticas de yoga.

Tomaba y tomaba las pastillas religiosamente y dolor continuaba. Y en uno de esos momentos de debilidad acepté que mi mamá me inscribiera en un reto de meditación, específicamente enfocado en trabajar el amor propio. Yo escéptica así de mmm esto es demasiado New Age para mí, lol. Pero bueno.

 

Por todos lados vemos las maravillas de la meditación. Ahora hasta Harry Styles te ayuda a meditar y a dormir. También Diddy y también Netflix con la serie de Headspace. Se dice que principalmente ayuda a reducir el estrés y que éste es la enfermedad del siglo XXI. Y la verdad tienen razón porque está comprobado que los síntomas del estrés pueden afectar tu cuerpo, tus pensamientos y sentimientos, y tu comportamiento. Pero nadie te dice lo difícil que es meditar.

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Yoga via live streaming.

Si has intentado meditar con alguna de estas apps, sabes de lo que estoy hablando. Cierras los ojos, tratas de no pensar en nada e inmediatamente te acuerdas del oso que hiciste por allá en el 2008, te acuerdas del mail que no enviaste, viene a tu mente cada pendiente en la lista, piensas en lo que harás terminando esta meditación, hasta en el pago del recibo del gas, en fin…

 

No hay como aprender a meditar con alguien que esté guiándote constantemente. Es difícil, y más que empezar, lo difícil es mantenerse y no decir, "ya, ya, hasta aquí" y parar la práctica. Para mí era tan simple como parar un audio y levantarme. El retiro de meditación que empecé está enfocado en trabajar el amor propio y para la facilidad de una, es virtual. Puedo hacer la meditación a la hora que me acomode, pero lo ideal es hacerlo a primera hora en la mañana o antes de dormir, mucho mejor si es en ambas ocasiones. Clave: acudir a un experto, con alguien que de verdad sea yoguini, no con coaches ni con mentores de superación personal.

Además la yoguini acompaña la meditación con una práctica de yoga, ya sea de asanas, de yoga restaurativo, de respiraciones, entre otras. Inicié con una meditación de solo cinco minutitos y la práctica de yoga era de 15 minutos, pero poderosa. Una semana después, la meditación subió a 10 minutos. Y cada minuto más fue un reto para mí, se me hicieron más eternos que en una plancha.

 

Aclaro que hice yoga durante varios años, pero lo dejé unos cuantos años más. Así que no era principiante en la práctica. Conozco la mayoría de los movimientos, por lo que no necesité una guía presencial y la clase virtual está perfecta para mí. Me gusta el formato porque no me estreso por tener que ir a un lugar o por tener que acomodar todo mi horario. Soy team workout en casa, aún no siento la necesidad de ir a los estudios ni a los gimnasios. Y hasta siento que hay algo más especial en meditar en tu propia casa, tu centro, tu refugio.

Sin exagerar, al terminar la primera semana, con esos cinco minutos de meditación y 15 de yoga, empecé a sentirme mejor de lo que había estado en dos meses de tratamiento para el estómago. La hinchazón dejó de aparecer, dejé de sentir ese golpe en la parte baja del estómago y pude regresar al running. Estuve de mejor humor y aunque yo no lo noté, mi familia me lo hizo saber. JA, qué poco aguantan.

Me costó subir a los 10 minutos, los más eternos de mi vida, pero se trata un poco de aferrarse en el buen sentido. De mantener los ojos cerrados y tratar de observar esos pensamientos, ¿por qué viene esto a mi mente? ¿qué está causándolo? Cuando sentía que no podía, pensaba en los colores restaurativos como el verde, rodeando todo mi cuerpo. Y seguía la voz de la guía. Así me enfocaba de nuevo cuando sentía que mi mente se iba y se iba…

Pero lo que más me costó fue decirme a mí misma esas afirmaciones que la yoguini dice que repita. ¿Por qué nos cuesta tanto demostrarnos amor propio? Auténtico. No de ir a un spa a consentirse, ni de darse un “gustito”, realmente imaginarse a uno mismo y decirte lo que mereces, sin romantizarlo, sino la verdad y lo más directo posible, como son las afirmaciones en yoga. El primer día que lo hice, lloré mucho.

Otra cosa que me ayudó fueron las tareas que me dejaron en el reto. Suena a mucha chamba, ¿no? Meditar, hacer yoga y aparte la tarea. Y la realidad es que si puedes ver un capítulo en Netflix en las noches, puedes darte tiempo para trabajar en ti. Si no estás bien, no puedes hacer todos esos planes a futuro que tienes. Así de fácil. Llámese trabajo, diversión, viajes, pareja, amigos.

Las tareas son chiquitas. Se tratan, a veces de responder preguntas sobre ti, solo tú las lees, de desconectarte de redes sociales por un día, de aprender más de ti mismo. Han pasado 28 días desde que comencé a meditar con la guía de una yoguini. Puedo decir que los dolores del estómago solo aparecen cuando como algo que no debo comer. En cambio antes, sin importar que tuviera la dieta más limpia y que tomara todos los medicamentos, me sentía mal. Gracias a ello poco a poco he podido dejar de tomar tantas pastillas, para no depender de todas. El mismo gastroenterólogo me ayudó a bajar la dosis. Pasé de tomar 7 pastillas al día a solo 3.

Ah, y me ayudó a dormir mejor. Antes de vez en cuando me tomaba un té relajante para poder dormir. Ya no los he necesitado y cuando despierto, me siento descansada. Yo que amaba locamente el café, ya no siento que lo necesito para despertar. Suena a choro, pero sí me siento más en paz conmigo misma. Soy más consciente del lenguaje que uso en mí misma. A veces nos agredimos con la forma en que nos expresamos de nosotros mismos. También soy más consciente de mis emociones, tomo lo que viene con más calma y abrazo mis decisiones. Me han traído hasta aquí.

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