Hay diseños que no necesitan demasiadas presentaciones y LOVE de Cartier definitivamente pertenece a esa categoría. Más de cinco décadas después de que Aldo Cipullo creara su icónica pulsera, la maison continúa reinterpretando su idea de un amor sin reglas con LOVE Unlimited, que ahora suma nuevas formas de llevar uno de sus códigos más reconocibles.
Cartier lleva LOVE Unlimited todavía más lejos
LOVE Unlimited ahora también rodea el cuello
La principal novedad es un collar completamente de oro que traslada la flexibilidad de LOVE Unlimited al cuello. Sus pequeños eslabones se articulan como una cinta y están atravesados por los característicos tornillos de la colección.
Disponible en oro rosa, amarillo y blanco rodiado, la pieza mantiene esa mezcla entre diseño industrial y joyería precisa que ha definido a LOVE desde sus inicios. Su construcción tampoco es tan sencilla como aparenta: tanto los collares como las pulseras requieren ensamblar alrededor de 200 componentes miniaturizados, pulidos individualmente a mano.
La colección también lleva el brillo un poco más lejos con nuevas versiones adornadas con diamantes. En la pulsera, Cartier sustituye visualmente los tornillos por diamantes redondos engastados en estructuras diseñadas específicamente para recordar su forma.
Y porque aquí la idea es precisamente no poner límites, su cierre invisible patentado permite conectar una pulsera con otra. Es decir: puedes llevar una sola, combinarlas entre diferentes acabados o seguir sumándolas.
Jacob Elordi lleva LOVE a un terreno más íntimo
Para acompañar esta nueva etapa, Cartier también vuelve al origen emocional de la colección. La pulsera LOVE nació en Nueva York en 1969, en un momento en el que Cipullo proponía una visión mucho más libre y menos tradicional del romance.
Ese espíritu continúa en la nueva campaña de LOVE Unlimited , protagonizada por Jacob Elordi. Pero esta vez hay algo especialmente personal detrás de la cámara: las imágenes fueron tomadas por su hermana, Isabella Elordi, quien retrata al actor desde una mirada mucho más cercana y espontánea.
Entre oro, diamantes y una silueta que literalmente puede extenderse casi sin límite, Cartier demuestra que incluso uno de sus iconos más reconocibles todavía puede encontrar nuevas maneras de hablar sobre el amor.