Hay prendas que pertenecen a una época y otras que encuentran una nueva vida en cada generación. Los jeans, definitivamente, están en el segundo grupo.
Seguramente hay una fotografía familiar, un look que recuerdas perfectamente o un par de jeans que usaste hasta desgastarlo por completo. La mezclilla tiene esa cualidad de envejecer con nosotros: se dobla, pierde color, se rompe y adquiere marcas que hacen que dos prendas originalmente idénticas terminen contando historias completamente distintas.
Cuando Levi’s llegó a México en 1966, el país estaba por entrar en décadas de grandes transformaciones culturales. La juventud encontraba nuevas maneras de expresarse mediante la música, el arte y, por supuesto, la ropa. Resistente, democrático y con cierto espíritu rebelde, el denim encontró un lugar natural dentro de esa conversación.