Tiene bastante sentido. Los running clubs hicieron de correr una actividad social; Pilates forma parte de nuestra agenda y tomar matcha después de entrenar casi cuenta como parte de la clase. Ahora los espacios de sauna y terapia de contraste proponen algo similar, pero mucho más lento.
El ritual suele alternar calor, frío y descanso. Algunos espacios suman sesiones guiadas, áreas comunes y eventos, haciendo que la experiencia quede a medio camino entre spa, recovery center y club social.
Y no necesitas ir hasta Helsinki para probarlo: CDMX ya tiene su propia escena.