Nueva York está de moda. Louis Vuitton se suma a la tendencia de convertir la Gran Manzana en pasarela con su colección Crucero 2027, donde Nicolas Ghesquière presentó un viaje visual entre París y Nueva York. Presentado en los salones del museo The Frick Collection, el desfile se instala en la intersección del arte clásico y la cultura pop, con una maleta intervenida por Keith Haring como punto de partida.
La ciudad que nunca duerme aparece como un collage de identidades en movimiento, donde el uptown convive con el downtown. El universo de Ghesquière traduce esa tensión en una propuesta que se desplaza entre épocas, mientras París aporta el savoir-faire que ordena el caos creativo. La colección se construye desde esa fricción entre dos ciudades que funcionan como códigos culturales para la industria.