Hay lugares que invitan a escapar de la rutina y otros que nos hacen cuestionar por qué vivimos con tanta prisa. Casa Sal , el nuevo refugio de hospitalidad de Tasman en Puerto Escondido, pertenece a la segunda categoría. Rodeado de selva, manglares y el océano Pacífico, este hotel boutique propone una versión del lujo que tiene poco que ver con los excesos y mucho con el arte de estar presente.
A 45 minutos del aeropuerto de Puerto Escondido, la propiedad ocupa cinco hectáreas de vegetación y 451 metros de playa privada. Su arquitectura dialoga con el paisaje a través de materiales como barro, piedra y madera, trabajados en colaboración con artesanos locales. El resultado es un espacio donde el diseño no busca imponerse sobre la naturaleza, sino convertirse en una extensión de ella.