El lujo ya no cabe en una bolsa. Tras años en que los relojes de edición limitada y las bolsas codiciadas definieron el estatus, los superricos han decidido gastar su dinero en algo menos tangible: experiencias. Mientras que el mercado de artículos de lujo se enfría , el turismo de lujo está más caliente que nunca. Ya no se trata de tener más, sino de vivir más y mejor, y de convertir cualquier lugar del mundo en una extensión del hogar, dejándose sorprender por exclusivas diseñadas a medida.
De África a Asia, de Europa a América, los viajeros más ricos reinventan el lujo. Ya no buscan destinos, sino experiencias : momentos que mezclan distancia, profundidad y descubrimiento. En esta nueva era, el lujo no se mide en quilates, sino en acceso, autenticidad y propósito; Preferred Hotels & Resorts, Regent Seven Seas Cruises y Virgin Limited Edition representan esta nueva tendencia.