Jonathan Saldaña (JS): Si pudieras trazar una línea entre todos tus proyectos, ¿qué descubrirías? ¿Cómo sería esa línea?
Karla Souza (KS): Hay varias formas de responder. Una es la de una niña convirtiéndose en mujer y descubriendo quién es artísticamente. Mis decisiones creativas hablan de quién soy, qué quiero hacer y qué quiero decir; la otra es la mano de Dios en mi vida. Puedes trabajar muchísimo, pero tienes muy poco control sobre las oportunidades: la mayoría de mis personajes llegaron a mí. Uno decide a qué puertas entrar y a cuáles decir que no, y yo siento que esa bendición ha confirmado que este era mi camino. Por eso hoy vivo profundamente agradecida.
Karla Souza: “El costo de quedarme callada es peor que el de levantar la voz”
JS: Percibo fe en tus palabras. ¿Crees que existe la suerte o esas “Dioscidencias” en tu carrera?
KS: Mi papá murió antes de ver proyectos como Nosotros los Nobles o How to Get Away with Murder. Para él yo seguía haciendo audiciones para comerciales y pudo haber sido una historia muy distinta. Siempre he pensado que ese fuego que uno tiene desde niño viene de arriba. Cuando me mudé a Los Ángeles le pedí a Dios que, si ese era mi camino, abriera una puerta. Al día siguiente llegó la llamada de un manager. Así ha sido siempre: cuando confío, aparece un camino.
JS: Después de éxitos como Nosotros los Nobles, How to Get Away with Murder o La caída, ¿cómo enfrentas las subidas y bajadas de la carrera?
KS: Nunca me doy cuenta de la dimensión de un proyecto mientras lo estoy viviendo. En How to Get Away with Murder tenía un trabajo soñado y, aún así, me quejaba porque quería hacer más. Con La Caída viví una gran frustración antes de entender su impacto, y con Nosotros los Nobles nadie imaginó el fenómeno que sería. Hoy sé que solo el tiempo te permite reconocer la bendición que estabas viviendo.
JS: ¿Cómo ha cambiado tu concepto del éxito?
KS: Hoy disfruto mucho más el proceso. Antes no veía cada escena como un regalo, ahora hacer cine es un privilegio y valoro profundamente a las personas con las que comparto ese camino. También aprendí a cuidar mi energía: si siento que una colaboración no me hará crecer o que tendré que protegerme constantemente, prefiero decir que no. Antes soportaba muchas cosas por un proyecto; hoy ya no.
JS: ¿Cómo cambió tu manera de ver los proyectos después de convertirte en mamá?
KS: Nunca imaginé ser mamá y actriz al mismo tiempo . Siempre me dijeron que era imposible. Hoy pienso mucho más en los proyectos que algún día podrán ver mis hijos. Por eso fue tan especial publicar Travis Muñoz and the Fire of the Aztecs: fue el primero que pudieron disfrutar y mi hija lo terminó en un día. Me gustaría hacer más historias para compartir con ellos, aunque también me preocupa influir demasiado en el camino que elijan.
JS: ¿Qué ha significado unir tus dos identidades: actriz y mamá?
KS: Es algo que incluso trabajo en terapia. Antes sentía que llegaba al set siendo una persona distinta, casi como en Severance (la serie de Apple). Ahora intento unir esos mundos: llevo fotos de mis hijos al tráiler, los invito a los rodajes y quiero que quienes trabajan conmigo también me vean como mamá. Al mismo tiempo, quiero que ellos entiendan el esfuerzo que implica este trabajo. Creo que la industria tiene que cambiar y permitir que las personas tengan una vida además del cine.
JS: Has sido muy vocal sobre estos temas en la industria. ¿Qué costo tiene levantar la voz?
KS: Claro que tiene un costo. Mucha gente preferiría que permaneciera callada porque es más seguro y menos riesgoso. Puedes perder oportunidades o decir algo que incomode. Pero hoy siento que el costo de callarme es mucho mayor. Ese es un precio que ya no estoy dispuesta a pagar.
JS: Recientemente en Cannes, Cate Blanchett habló del movimiento #MeToo en Hollywood. En su momento tú alzaste la voz en nuestro país. ¿Qué opinas de lo que ocurrió en México? Parece que nunca haya existido ese fuego.
KS: Yo no creo que nunca haya existido un fuego. Creo que sí existió y que fue apagado. El machismo y el patriarcado en México tienen muchísimo poder. Muchas mujeres fueron revictimizadas, amenazadas y silenciadas. Hay activistas como Lydia Cacho o Ana Katiria Suárez que han tenido que salir del país por denunciar estas violencias.
JS: Nunca es tarde...
KS: Nunca es tarde para seguir hablando del tema, pero todavía hay muchas cosas que como sociedad no entendemos, especialmente todo lo relacionado con los cuidados y la carga que recae sobre las mujeres.
JS: ¿Qué papel puede jugar la ficción para hablar de estos temas?
KS: Para mí, la ficción es una herramienta poderosísima. La caída me permitió dejar de normalizar experiencias de abuso y entenderlas desde otra perspectiva; fue mi salvavidas cuando no tenía la fuerza para hablar públicamente. Esa es mi trinchera: contar historias que cuestionen el machismo y los sistemas que siguen afectando a las mujeres. Espero poder hacer ese tipo de cine durante toda mi carrera.