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Para un negocio familiar como lo es la Casa de Herrera, la Navidad es una de las celebraciones más importantes en el ámbito personal y laboral. Es por eso que Carolina Herrera de Báez, directora creativa de Herrera House of Fragrances, viajó a México para celebrar esta fecha con todos los que hacen que la marca sea un éxito en nuestro país.

El ojo creativo de Carolina busca inspiración en cada lugar que visita y los rincones de México no le son ajenos; fiel al refrán “allá dónde fueres, haz lo que vieres” ha estado en catas de mezcal en Oaxaca o celebrado el Día de muertos en las islas de Pátzcuaro. Para este viaje, la víspera navideña fue la encargada de decidir dónde pondría el siguiente pin sobre el mapa y el destino elegido fue Metepec, Estado de México, por su tradición alfarera. Reconocidos por sus monumentales y detallados árboles de la vida, la temporada decembrina inunda los talleres de estos artesanos de nacimientos y lo hacen un destino ideal para vivir una Navidad muy mexicana.

Foto: Ximena Morfin
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Llegamos al taller de la familia González donde nos recibió Miguel Ángel y su papá, don Adrián Luis, cuarto y tercero respectivamente de una generación de artesanos alfareros que se enorgullecen de ver sus piezas en museos de Ámsterdam o Barcelona y de haber llegado hasta la Casa Blanca con su arte.

Foto: Ximena Morfin

La Navidad a la Carolina se trata sobre la alegría de vivir y pone énfasis en lo bueno y positivo. En ello lleva correspondencia con los tradicionales árboles de la vida de Metepec cargados de narrativas que destacan los momentos clave de la vida y que fascinaron a Carolina.

Foto: Ximena Morfin

Herrera de Báez quedó impresionada por la labor que existe en cada parte que conforma una pieza, como las minuciosas flores que decoran los árboles de la vida hechas pétalo por pétalo, y como dicen en casa, “no hay nada más Herrera que la atención al detalle”. Pero Carolina no es de las personas que queda conforme con ver y oír una explicación, debe vivirlo. Por lo que decidió meter sus manos al barro y experimentar con sus propios figurines.

Foto: Ximena Morfin

En casa, ella decora. El estilo es cambiante, va renovándose y a cada viaje hay elementos clave que se suman a sus espacios. Esta vez en su maleta llevará un árbol de la vida, un nacimiento para ella y dos más para sus amigas Carmen y Lisa, porque el impulso por regalar es para la familia Herrera un arte que dominan con maestría.

Foto: Ximena Morfin

Nuestro recorrido siguió por el mercado de artesanías donde los objetos para la casa como tazas de cerámica, tortilleros y manteles de palma seguían capturando el ojo de Carolina, hasta que encontró un nuevo favorito: figuras miniatura de botellas, coches, tacitas y ollas (llevó unos cuantos para sus hijos).

Foto: Ximena Morfin

Cuando llegó el momento de los snacks, estábamos en medio del tianguis que se monta cada lunes en las calles de Metepec y como mencioné antes, Carolina toma muy en serio “allá dónde fueres…”, así que la mejor opción fue parar ahí mismo por unos tlacoyos.

Foto: Ximena Morfin

Mientras subimos las escaleras de la iglesia del Calvario, donde se monta un nacimiento gigante, me cuenta que la Navidad para ella es 100% familiar, en Madrid y rodeada de niños. Una vez arriba, Carolina se tomó el tiempo de detenerse en el mirador y contemplar la ciudad. Porque así es ella, analítica, detallista y apreciativa; cualidades que se ven reflejadas en todo lo que hace, desde el arete en forma de jazmín que lleva como un guiño a su trabajo hasta la manera en la que dirige el departamento de fragancias de la legendaria casa fundada por su madre.

Foto: Ximena Morfin