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Aprende a amar tus rarezas: todos somos un "work in progress"

Aprende a amar tus rarezas: todos somos un "work in progress"
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Por Alexa Grunn Muy seguido los constructos sociales, los convencionalismos con los que aprendimos a vivir y la influencia que ejercen en la mayoría, hacen que te olvides o dejes en segundo plano tus peculiaridades, experiencias e historia. Sin embargo, nunca fue más necesario saber qué te define como persona, quién eres y qué representas. Esto fortalece tu voz, te ayuda a elegir tus batallas, enfocarte y forjar tu camino. Tu rompecabezas se completa al identificar tus ventajas, tu edge, lo que te hace diferente y al mismo tiempo, lo que te da valor. Para ello pregúntate: ¿con qué sueñas?, ¿qué querías ser de chiquita?, ¿qué deseos tienes?, ¿de qué personas has aprendido más?, ¿cuáles son los puntos de quiebre que te han llevado hasta donde estás?, ¿qué te inspira?, ¿qué actividades, hobbies, música, autores y películas te gustan?, ¿qué te hace sentir los escalofríos y el rush de combustible que provoca que hasta te marees del ímpetu? Las respuestas extremas y exageradas a estas preguntas son lo más cercano a quien eres. Conocerlas te permitirá apreciarte con nuevos ojos, te ayudará a presentar tu ser más auténtico, más congruente y en sincronía con tu objetivo. Puedes ser una control freak que se premia “en secreto” cada vez que tacha un logro de su lista, una divorciada de 29 años que comparte custodia de los perros con su ex; puedes tener la cabeza en las nubes, un libro en las manos y preferir salir descalza a la calle; puedes tener 33 años y vivir con la persona con la que mejor te llevas en el planeta que es tu abuelita; puedes ser una niña que ama los deportes y los juguetes “para niños”; puedes tener 21 años y ser fan de la ópera; provenir de un papá inmigrante y no sentirte ni de aquí ni de allá, pero ¿qué tal si abrazas ambas partes? Puede que seas desordenada y un desastre que no concreta nada, pero con un corazón de oro; puede que nunca hayas tenido ni tengas contacto físico con la persona a la que más amas en el mundo y con la que estás más intensamente conectada. Puedes ser insomne, salir a caminar por las noches y durante el día ilustrar lo que viste en tu caminata; puedes amar el reguetón y escucharlo mientras tejes croché; ser abogada y tener la colección más grande de cómics de superhéroes en México… PUEDES. SER. LO. QUE. QUIERAS. Insisto mucho en que “puedes” porque en ti está la facultad de poner nuevas reglas. ¿Quién puso las normas de lo que se “debía” ser en el principio de los tiempos? Una persona. Un ser humano como tú y como yo. Así que tienes la capacidad de cambiarlas, transgredir esquemas y romper paradigmas. Además, no sé si te has dado cuenta pero te reto a fijarte, en nuestras similitudes siempre nos estamos comparando y compitiendo con otros de manera abierta o secreta y tóxica. En nuestras diferencias encontramos el espacio para escuchar al otro, aprender, querer probar algo nuevo y dejarnos inspirar por una idea o las nuevas posibilidades que nos presenta. Eres un work in progress, no creas que porque te conoces muy bien y haces lo que quieres ya la armaste. Somos seres en constante evolución. Por eso, búscate a diario en la creatividad, la honestidad, la satisfacción de forjar tu disciplina, el pin pon de ti con los demás, la tranquilidad de tu inteligencia emocional, sorpréndete con tu valentía, festeja tu orientación sexual y déjate asombrar si tus preferencias cambian a lo largo de tu vida. Carcajéate con tu espontaneidad, haz travesuras, defiende tus ideas, tu historia, a tu gente, observa cómo tu vulnerabilidad te acerca a otros, hazte responsable, sé congruente, siéntete suficiente, goza tu imperfección y sobre todo, agradece y celebra tenerte y ser TÚ.

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