Hay diseños que terminan siendo más grandes que el objeto para el que fueron creados. En Audemars Piguet, ese es el caso del Royal Oak . Más de cinco décadas después de revolucionar la relojería, su brazalete metálico sale oficialmente del reloj para convertirse en el protagonista de Royal Oak Joaillerie, la nueva colección de joyería de la manufactura suiza.
La idea parte de algo muy reconocible para cualquiera que conozca el Royal Oak: sus eslabones geométricos, superficies facetadas y juegos de luz. En lugar de replicarlos literalmente, la maison los reinterpreta en piezas de alta joyería que experimentan con proporciones, texturas y piedras preciosas. Es, básicamente, el lenguaje de uno de los relojes deportivos más famosos del mundo convertido en joyería.