Haciendo una clara apología del "más es más", en menos de dos horas, te sumergirás en un mundo lleno de combinaciones atrevidas y llenas de vida que harán que te replantees —aunque sea por un rato— cómo de divertido sería volver a experimentar con la moda, en lugar de limitarte simplemente a lucirla.
No todas las películas son capaces de crear universos estéticos tan desafiantes y potentes hasta tal punto de que salgas de la sala de cine con ganas de llegar a casa, abrir el armario y ver qué combinaciones podrías hacer para vestir como sus protagonistas. Quiero decir, ¿quién no recuerda haberse inspirado en los looks de Piper Perabo en Coyote Ugly? ¿o pasarse al boho chic durante un tiempo después de ver a Kate Hundson en Almost Famous? Porque sí, si algo caracteriza los primeros años de los 2000 es ese atrevimiento por la estética del "más es más", y por no pedir permiso para crear mundos ficticios llenos de personalidad y extravagancia. De hecho, no es raro que, después de una clara evolución hacia el minimalismo, el monocolor y el clean look, ahora echemos la vista atrás y miremos esa valentía dosmilera con añoranza.
Sin embargo, hay un estreno que llega para girar las tornas. Con vibes que nos recuerdan a The Craft o, incluso, a la icónica Jennifer’s Body, Forbidden Fruits es una película que no piensa dejar a nadie indiferente y, mucho menos, sin replantearse su estilo. Con Meredith Alloway a la cabeza como directora, este film basado en la obra teatral Of the woman came the beginning of sin, and through her we all die de Lily Houghton, reúne a las actrices del momento Lili Reinhart, Lola Tung, Victoria Pedretti, Alexandra Shipp, y, por si fuera poco, cuenta con el debut actoral de Emma Chamberlain.