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Tilda Swinton: una retrospectiva de su estilo como icono de la moda andrógina

Celebramos los 60 años de la actriz que se convirtió en la gran musa de Lanvin, Céline, Chanel, Margiela y más.
mié 28 octubre 2020 04:03 PM
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Tilda Swinton.

Tilda - sustantivo

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La personificación de la androginia, del estilo genuino y eterno. Maestría en evitar el encasillamiento, la habilidad de transmutar y de elegir proporciones atípicas para llevarlas con extrema confianza. Musa del cine, la alta costura y el performance artístico. Léase, una fuente inagotable de talento e inspiración. Constantemente se dice que Tilda Swinton es camaleónica. Pero está mucho más allá de esa definición. Es una recolección continua de figuras, aspectos y gestos que cambia de personaje a personaje. Nunca entrega la misma interpretación. nunca se mezcla con el fondo, ni es parte del montón. Es imposible que un encuadre, la mirada no vaya hacia ella, aun cuando está irreconocible como en El Gran Hotel Budapest como Madame D. La actriz escocesa redefine tanto los límites de su talento, que sus actuaciones más grandes son fuera del cine. Celebramos los 60 años de una musa que ha trazado puentes indispensables entre el cine y la moda contemporáneos.

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Antes de ser musa de Lanvin, Viktor & Rolf, Céline de Phoebe Philo y Chanel, Swinton comenzó una relación estrecha con la moda gracias a Schiaparelli y Haider Ackermann. La primera es una elección muy deliberada, pues es una artista del surrealismo. Elsa Schiaparelli era una provocadora nata con sus siluetas que desafiaban las imposiciones a la mujer. A la francesa le atraía la libertad de los artistas surrealistas como Dalí y Jean Cocteau y, de hecho, fue parte de ese círculo.

Del surrealismo también viene la androginia. En esta corriente artística todo es una posibilidad y lo único que la frena es la racionalidad del ser humano. Así, este rasgo ha sido parte de la personalidad de la actriz desde el inicio. Su constante transformación también se debe a que es muy consciente de la moda como herramienta de transición. Para ella no es un complemento, sino el sentido en sí misma.

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El estilo de Tilda a través del tiempo.

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Más allá de elegir looks de las pasarelas, Swinton tiene todo un guardarropa de vestidos de Ackermann hechos a la medida. Él diseña la mayoría de sus looks para las alfombras rojas y la colaboración entre ellos es una de las más duraderas en la industria. Comenzaron en el 2004 para el Festival de Cannes y desde entonces la ha vestido para los festivales de cine más importantes.

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El estilo andrógino de Tilda Swinton en la alfombra roja.

Ackermann representa lo antiestacional y propone prendas que duren toda vida, aspecto que Tilda ha promovido con performances artísticos en ferias de arte. Para ella la moda no es una moneda, sino un elemento antropológico que ha llevado hasta el cine y las artes escénicas. Ha dicho que la vestimenta es una visión sociológica de nuestra cultura. De ahí que ha plasmado esta relación en sus películas, en las que sobresale el diseño de vestuario de sus personajes.

Dado su carácter de musa para los directores creativos, tener a Tilda en un elenco significa tener de tu lado a las grandes casas de moda.

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Tilda Swinton y su estilo en las películas El Gran Hotel Budapest, Okja y Io Sono l'Amore.

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El sueño de Luca Guadagnino era que Tilda actuara en una de sus películas, y cuando lo logró, ella puso el estilo. En Io sono l’amore (2009) el vestuario para Emma Recchi (Swinton) fue personalmente diseñado por Raf Simons en su época en Jil Sander. Esta colaboración continúa a donde quiera que Simons va. Con Dior también colaboró en filmes de Luca y Tilda, como A Bigger Splash y Suspiria. Ella es el hilo conductor.

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El vestuario de Io Sono l'Amore (2009) fue diseñado por Raf Simons en Jil Sander.

También fue una de las favoritas de Karl Lagerfeld . Cuando trabajó con Bong Joon-ho en Okja (2017) ya tenía un recorrido con Chanel, pues protagonizó la campaña de la colección Metiers d’Art Paris-Édimbourg. Así que para el vestuario de su personaje, Lucy Mirando, recordó un vestido rosa del desfile Crucero 2016 de Chanel en Seúl, dos años antes del rodaje.

"Okja" Film - 2017
Tilda Swinton y Seo-Hyun Ahn en Okja con el vestido custom made de Chanel.

La maison lo hizo a la medida para Tilda y para la coprotagonista Seo-hyun Ahn. La cercanía entre ambos era tal que para homenajearlo en su tributo póstumo , actuó un fragmento de Orlando, una de las películas favoritas del káiser. En ella la actriz encarna el personaje de Virginia Woolf, un poeta que cambia de género a través de los siglos y es tan poderosa que manifiesta a la perfección los matices de cada género.

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Como icono andrógino en Orlando interpreta es un poeta que cambia de género a través de los siglos.

Su más reciente creación es con Pedro Almodóvar. Logró que el cineasta español escribiera por primera vez, a sus setenta años, una película hablada en inglés. Y que cambiara de casa de moda. Él tiene mucha historia con Jean Paul Gaultier y Chanel, pero en La voz humana todo el vestuario es de Balenciaga . Como una versión monocromática y posmoderna de una menina de Velázquez, en este corto, la actriz camina con un imponente vestido de un rojo tan vivo que grita Almodóvar. Fue la pieza más viral de la pasarela primavera 2020 ready-to-wear.

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Tilda Swinton viste Balenciaga en La Voz Humana.

El cine fue la primera vía para el acercamiento de la actriz a la moda. Las alfombras rojas fueron el pretexto, pero como ella es una declaración de intenciones, llevó su exploración de la industria a la profundidad del performance artístico. Con Olivier Saillard, una de las figuras más imponentes en la curaduría de moda, ha hecho una serie de performances que deconstruyen el concepto de moda. En The Impossible Wardrobe, la actriz desfiló 57 looks de Schiaparelli, Dior, Balmain, entre otros para hacer una transición del siglo XIX a mediados del siglo XX, presentando cada pieza con una personalidad e intenciones distintas.

Después presentó Eternity’s Dress, donde dramatizó las etapas de la creación de un vestido a la medida, con su modelo en un pedestal. La ropa pertenecía a los archivos de moda del museo Palais Galliera en París, que no cualquiera tiene el privilegio de manipularla.

Como ejercicio para deshacer los rituales de la vestimenta, hizo de nuevo con Olivier Saillard, Cloakroom-vestiaire obligatoire, para el que interpretó a una asistente de guardarropa a quien los invitados entregaban sus prendas y ella improvisaba con ellas, como cuestionando los fetiches que tenemos por la apariencia y la novedad. "No se trata de la apariencia en absoluto, se trata del espíritu, supongo, y de la vida que se vive en estas prendas”, comentó en 2016 en el Palais Galliera, recordando que la vestimenta también vale por quien vive en ella.

Tilda ha compartido sus reflexiones sobre lo que entendemos por moda. Tiene una intensidad con la que se apodera de los espacios: ya sea un set, museo, pasarela o alfombra roja. Tiene el arte de impresionar y de mantenerse fiel a su concepto de la estética. Nunca es una actriz más, sino una autora capaz de crear imágenes con su presencia y su estilo.

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