¿Por qué la ropa no se te ve igual en el probador de la tienda y en la vida real?

2024
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En ocasiones resulta frustrante: pasaste el día entero de compras, seleccionaste cuidadosamente esa prenda para una ocasión especial, o simplemente te encantó como te hacía ver. Pero al llegar a casa y disponerte a usar tu nueva adquisición, parece que es otra. ¿Te ha pasado? No eres tú, es el probador.

Así es, las tiendas saben que el probador es en muchas ocasiones donde se toma la decisión de compra, así que deciden influir un poco en la manera en la que percibimos la ropa y hasta a nosotros mismos.

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Claro que este tema depende de cada tienda.

Iluminación

Comencemos por la iluminación porque es tal vez el punto más importante. La iluminación puede definir la compra. Las luces en tono blanco que salen del espejo, tienen el propósito de eliminar las sombras proyectadas por una fuente de luz en la parte superior. Además, hace que los tonos se vean más intensos e incluso que la piel parezca tener menos imperfecciones. La luz cálida en los pasillos da un ambiente acogedor, lo cual puede hacerte sentir más seguro de tu compra.

Ilusión óptica

Por otro lado tenemos otros 3 elementos: espejo, cortina o puerta. Lo común es que las cortinas sean en tonos grises, blanco o negro. Esto también tiene un propósito favorecedor para la prenda ya que resalta los tonos. En cuanto al espejo, existen rumores que afirman que están diseñados para hacernos lucir entre 4,5 y 2,5kg más delgados. No ponemos en duda que estos espejos sean reales, lo que no podemos asegurar es que sean empleados en las tiendas que recurrentemente visitamos.

Espacio interior

Ahora vamos con el espacio: mínimo. Encontrarte en un espacio reducido, con un banco incómodo de apoyo y una cortina que no garantiza la privacidad puede crear cierta presión, por lo cual la decisión de compra no será tan meditada como se hubiera deseado y tal vez no se analice a detalle la prenda o como queda.

Pero, ¿qué podemos hacer?

Primero: inspecciona bien la ropa fuera del mostrador. En ocasiones la iluminación y la presión de la que antes hablamos no nos permite ver esos pequeños defectos en la pieza. Una vez en el probador, sal al pasillo, camina con la prenda y si alguien te acompaña pídele que tome una foto o dé su opinión, eso puede proporcionar otra percepción del outfit.

Por último, en casa y antes de quitar las etiquetas, prueba de nuevo. No está de más un último vistazo cuando aún hay tiempo para ir a la tienda y cambiar las piezas.