Hay vacaciones para las que hacemos una lista interminable de pendientes: dónde comer, qué visitar, cuántas cosas caben en un día. Y hay otras en las que una terraza frente al mar basta para cambiar las prioridades. Ubicada en Ventanilla, en la costa de Oaxaca, la propiedad reúne ocho suites frente al Pacífico y una propuesta que conecta diseño, naturaleza y cocina regional.
Su escala íntima es parte del atractivo. Aquí, el punto de partida es la relación con el paisaje: vistas abiertas al océano, espacios que vinculan el interior con el exterior y una estética que deja respirar a los materiales. Una buena dirección para quienes también eligen sus vacaciones por el lugar en el que van a despertar.