1. Primera parada: la Heineken House
Es como un festival dentro del festival que sí vale la pena. La Heineken House funciona como un escenario alterno donde se presentan artistas que solo tocan ahí. A diferencia de los shows abiertos, aquí entras a un espacio más íntimo, tipo beer garden. Conectas con otros asistentes de Coachella desde otro lugar y haces nuevos amigos con The Clinker (una banda usable) que te vincula con personas según sus gustos musicales.
No necesitas boleto extra: el acceso está incluido con tu entrada general. Solo recuerda que es para mayores de 21 años.
Horario: viernes a domingo, de 3:00 pm a 7:00 pm