El 28 de enero del año en curso, cuatro mujeres mexicanas consiguieron cruzar el Océano Atlántico remando. La hazaña las convirtió en el primer equipo latinoamericano, de hombres o mujeres, en navegar los 4,800 kilómetros que separan La Gomera —en las Islas Canarias— de Antigua y Barbuda, en el Caribe, propulsándose sólo con la fuerza de sus cuerpos.
A lo largo de 45 días, 1 hora y 35 minutos, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez, Eugenia Méndez y Lucila Muriel remaron sin detenerse, dividiéndose esta ardua tarea en parejas que alternaban entre sí para impulsar “La Chalupa”, su embarcación de 8.6 metros de largo y 1.75 metros de ancho. Bajo el nombre de Oceanida, completaron esta travesía epopéyica en el marco de la World’s Toughest Row, la carrera de resistencia en la que, por momentos, las personas más cercanas a ellas estaban en la Termósfera, en la Estación Espacial Internacional, y cuyo objetivo es ser completamente autosuficiente en el cruce, sin embarcaciones de apoyo que brinden comida, agua, ayuda o, incluso, un lugar donde dormir o ir al baño.