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¿La historia de Punch es un reflejo de nuestras propias heridas?

Las imágenes del mono Punch, rechazado por su madre y acurrucado contra su peluche, conmovieron al planeta. Según los psicólogos, esta emoción colectiva está vinculada a un fenómeno de identificación.
mar 24 febrero 2026 02:44 PM
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El mono Punch (X.com)

El destino de Punch, este pequeño mono de siete meses abandonado por su madre al nacer, ha conmocionado al mundo entero. Las imágenes captadas en un zoológico de Ichikawa, cerca de Tokio, en Japón, se volvieron rápidamente virales en redes sociales. En ellas se ve al bebé macaco acosado por otros primates y encontrando consuelo en su peluche de orangután, como si se tratara de una madre sustituta. La emoción colectiva fue tal que una comunidad de internautas creó el hashtag #HangInTherePunch (“Resiste, Punch”) para compartir y difundir noticias del animal.

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¿Por qué la historia del mono Punch nos conmueve tanto?

Si este relato nos afecta tanto es porque activa un reflejo profundo: el antropomorfismo, señala Franceinfo. Más allá de la empatía que podamos sentir por este pequeño mono, la intensa emoción provocada por estos videos puede explicarse por un fenómeno de identificación.

Según la red de terapeutas Psychologue.net , algunas personas proyectan en Punch sus propias heridas afectivas, vinculadas a la falta de amor, al abandono o al rechazo. La historia del bebé macaco puede despertar “ese dolor de no haber sido elegido”, añade el medio.

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Podemos reconocernos en “esa necesidad visceral de seguridad que todos llevamos dentro”, o también “en esa sensación de no tener refugio ni protección, en la soledad de no tener a nadie a quien acudir cuando algo nos duele por dentro”.

Este análisis resuena en numerosos internautas. “Conozco profundamente ese sentimiento de abandono e inseguridad. Este pequeño era como un espejo”; “Me reconozco en esta historia, siempre sola, con la sensación de ser rechazada, de ser diferente frente a los demás. Tengo tanto miedo al abandono que me aíslo cada vez más”, se lee entre los comentarios de la publicación en Instagram.

https://x.com/PopBase/status/2024576996874010772?s=20

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El peluche de Punch, un objeto transicional similar a los de los niños

El caso de Punch recuerda además una serie de experimentos realizados en la década de 1950 por el psicólogo Harry Harlow con bebés macacos rhesus separados de su madre desde el nacimiento, como señala el investigador Mark Nielsen en The Conversation.

Cada pequeño tenía que elegir entre dos “madres artificiales”: una de alambre, fría pero equipada con un biberón; y otra más suave, hecha de tela, pero sin alimento. Contrariamente a las expectativas conductistas, los monos preferían pasar su tiempo junto a la madre de tela, acercándose a la de alambre solo para beber rápidamente. Cuando tenían miedo, buscaban primero el contacto cálido y suave.

Estos trabajos, hoy considerados poco éticos, demostraron que el consuelo y el afecto son más importantes que la simple alimentación para construir el vínculo, sentando las bases de la teoría del apego en la infancia.

En los humanos, esta necesidad de seguridad se traduce en objetos transicionales como peluches, mantas o camisetas impregnadas del olor y el recuerdo de los padres, que ayudan al niño a soportar la ausencia de un adulto.

El fenómeno se ve reforzado por el llamado “baby schema”, un conjunto de rasgos de vulnerabilidad (ojos grandes, comportamientos de angustia) que desencadena en el adulto reacciones instintivas de protección y empatía, indica Psychologies Magazine, citando un estudio publicado en Frontiers in Psychology en 2018.

Este mecanismo explica por qué las imágenes de animales o bebés en situación de angustia, como el pequeño mono Punch, suscitan una fuerte emoción y activan comportamientos de cuidado similares a los que despierta un bebé humano.

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Zoología
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