Ecofeminismo: contra la violencia de género y ambiental

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Ecofeminismo
Ilustración: Jimena Herrera
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Texto: Alexia de la Segliere

Ilustración: Jimena Herrera

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Ella es fuente de vida, nos alimenta, nos cuida, rara vez se queja. Es hermosa y bondadosa y sabemos que sin ella no llegaremos lejos pero a pesar de esta realidad somos cómplices de los múltiples abusos que recibe a través de la dominación, el menosprecio, la explotación, la cosificación, la vulnerabilización y la violencia a tal punto que podríamos preguntarnos si no buscamos su muerte. A veces se enoja y regaña como nadie pero su amor incondicional es tal que siempre da otra oportunidad.

¿A quién te imaginas que estoy describiendo? ¿A una madre, a una mujer, a la Tierra?

He ahí el punto del ecofeminismo, ambas figuras -ecologismo y feminismo- están íntimamente ligadas. Existe un vínculo entre la relación utilitaria y depredadora que nuestro modelo civilizatorio mantiene con la naturaleza y el trato que se da en muchas culturas y sociedades a la población femenina. Tanto el feminismo como el ecologismo buscan llamar la atención sobre la necesidad de transformar nuestra relación con el mundo y la otredad para sobrevivir y florecer tanto como individuos y como sociedad. Este cambio empieza por reconocer y sanar las relaciones violentas que mantenemos tanto a nivel intrapersonal como a nivel interpersonal y en general con la vida.

Hace un par de años, reflexionaba sobre las razones de tanta violencia e injusticia en el mundo cuando tuve una visión que me sirvió para integrar. Me vi como un planeta y al observarme, pude ver mis zonas de guerra y mis espacios de paz. Vi lo más hermoso y brillante que hay en mí, así como lo más oscuro y me di cuenta que tenía todavía mucho por explorar y conocer en mí para aprender a cuidar y a cultivar espacios de armonía y nutrición desde adentro, para poder compartir afuera mis cosechas y contribuir a nutrir la armonía que tanto nos hace falta.

El ecofeminismo para mí es el resultado de la toma de consciencia de la violencia que ejercemos sobre la naturaleza y hacia la energía femenina; que como fuente de vida no entiende de género, al final la ejercemos sobre nosotrxs mismxs.