La brecha salarial para las mujeres comienza desde la infancia y se intensifica con la maternidad

La maternidad y el trabajo no remunerado son la principal barrera para las mujeres en el trabajo.

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Brecha salarial
Ilustración por Eréndira Derbez @erederbez de Estudio Plumbago @estudioplumbago.
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Entrevista de Natalia Chávez a Sandra Aguilar Gómez

Ilustración por Eréndira Derbez de Estudio Plumbago

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“En México tenemos una participación femenina muy baja para el nivel de desarrollo que tiene el país”, denuncia Sandra Aguilar-Gómez, economista y columnista egresada del ITAM y quien actualmente estudia un doctorado en la Universidad de Columbia. “Los niveles de participación femenina no corresponden al nivel en el que estamos en ciertos aspectos de la economía. No corresponde con el nivel de educación que tienen las mujeres, ni al PIB per cápita. Hay que preguntarnos qué es eso que tiene a México rezagado”, determina.

El trabajo es una de las principales formas de discriminación contra la mujer. Desde la infancia, tienen que luchar contra la desigualdad del trabajo no remunerado respecto a los hombres. “En la Encuesta Nacional de Empleo se ve que desde pequeñas, las niñas hacen 15 horas de trabajo no remunerado a la semana, mientras los niños hacen cinco”, indica Aguilar-Gómez. “Desde chiquitas tienen una infancia con más carga de trabajo, y tienen que estudiar más para llegar al mismo lugar. Por ello las niñas en México tienen menos tiempo libre que los niños, tienen que ser Wonder Woman desde niñas”.

La economista explica que uno de los factores más determinantes para cavar esta desigualdad estructural no son los estudios de las mujeres, sino la maternidad y el trabajo no remunerado. “Antes estas expectativas de género eran tan fuertes que las mujeres no se educaban tanto porque no las dejaban trabajar en lo que querían, pues esos lugares estaban reservados para los hombres. Además sufrían tanto acoso y violencia que no veían el punto de meterse a la fuerza laboral”, resalta.

Actualmente, en muchos países las mujeres están más educadas que los hombres. Entonces “esa brecha salarial que estaba explicada por diferencias en la educación, ya no está. Lo que hoy hace que las mujeres tengan un menor salario que los hombres, es la desigualdad en la distribución del trabajo no remunerado”, esclarece Sandra.

“hay algo de lo que la economía se está perdiendo si solo el 30 por ciento de ellas trabaja cuando tiene hijos”.

En otros países la brecha de género se ha revertido gracias a políticas públicas. Pero eso no está sucediendo en México. Aquí, la maternidad y el trabajo no remunerado que resulta de ella, son la principal barrera para que las mujeres tengan las mismas oportunidades y los mismos sueldos que los hombres en el campo laboral. “En México existe una brecha de trabajo no remunerado entre hombres y mujeres de 27.7 horas a la semana: las mujeres en promedio realizan 47.7 horas y los hombres 20”, declara.

El trabajo no remunerado se entiende como las horas extras de labores domésticas que las mujeres tienen que cumplir después de las horas de trabajo en su profesión u oficio. Dichas tareas incluyen “recolectar agua, transportar a miembros de la familia, cuidar enfermos o niños, elaborar muebles o vestimentas, comprar refacciones, limpiar, hacer trámites para el hogar y sacar las cuentas del gasto”, escribió Aguilar-Gómez en su estudio sobre la brecha de trabajo no remunerado en México.

Una mujer y un hombre con el mismo trabajo, tienen un hijo, a quien afectará más en su área de trabajo es a la mujer. “En lo que los demás piensan de ella y cuáles deberían ser sus actividades. A partir de que tiene un hijo, la mujer tiene que ser una supermujer, tiene que ser madre, tiene que ser eficiente en la casa y en el trabajo. En contraste, las expectativas que la sociedad tiene de él no cambian mucho al convertirse en padre. No tenemos esta figura ideal del buen padre tan fuerte como la de la buena madre”, expone la especialista en temas género y economía.

Está comprobado que tener hijos aumenta la brecha de equidad entre mujeres y hombres. En los resultados que Sandra ha encontrado, cuando una mujer tiene un hijo, su participación laboral baja en un 60 por cierto. “60 por ciento deja de trabajar y de esas en el largo plazo regresan 30, entonces un 30 por ciento nunca se reintegra en la fuerza laboral”, demuestra. Mientras que en los hombres, tener hijos causa el efecto contrario: tiene un efecto positivo en la participación laboral de los hombres, incrementa un 4 por ciento. 

Hay que entender, también, que la falta de participación de las mujeres en lo laboral, afecta la economía de todo el país. Empezando por sus hogares, cuando tienen un hijo, de inicio, el ingreso del hogar disminuye entre 5% y 12%, explica Aguilar-Gómez. Así, el día que reconozcamos que hay una fuga de talento y de potencial económico para México por la falta de equidad para las mujeres, será el día en que tengamos una mejor economía. Al menos que se piense que el talento tiene género, “hay algo de lo que la economía se está perdiendo si solo el 30 por ciento de ellas trabaja cuando tiene hijos”

De ahí que a maternidad y la crianza es un lastre que mientras no compartan estas labores equitativamente con su pareja, las mujeres seguirán durmiendo menos, lo cual es muy importante para la creatividad y la productividad, entonces se genera este círculo vicioso, explica. “Hice un estudio para México de cómo los hijos generan una disminución en la participación laboral, en las horas trabajadas y en el ingreso, el cual demuestra que las mujeres nunca se recuperan del todo. Es algo que como sociedad les seguimos debiendo a las mujeres”, apunta.

El camino al cambio

¿Cómo podemos comenzar a reducir esta brecha salarial de las mujeres frente a los hombres? Considerando que este tipo discriminación y violencia hacia las mujeres, que es sistemática desde que por ley, las mujeres tienen tres meses de licencia de maternidad, mientras los hombres tienen únicamente cinco días. Si la ley establece tiempos diferentes para hombres y mujeres, envía el mensaje social y a las normas de que las obligaciones deberían ser diferentes para los hombres y las mujeres. Hay una retroalimentación entre leyes y creencias, y normas. Mientras cambian las normas sociales, por lo menos en la ley podemos decir que las mujeres y los hombres tienen la misma responsabilidad en la crianza.

Hay países donde tienen licencia de seis meses para mujeres y hombres, entonces tienen un año para estar presentes totalmente en el primer año del hijo. Como parte de la población, Sandra Aguilar-Gómez habla de establecer políticas de hijos que sean neutras. En una de las clases que impartió en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) habla de instituciones formales que son leyes, las instituciones formales como las conocemos, y de las informales que son todas las normas y costumbres. “Hay una relación de retroalimentación entre estas instituciones, donde las formales (leyes) afectan las creencias de las personas y viceversa, las normas informales afectan lo que se pasa como ley. Por eso en México nos ha costado tanto pasar leyes como el aborto legal. Ningún partido quiere echarse ese problema en un país tan católico”, expone.

Asimismo, asegura que “sí podemos decir que está en el engranaje de la cultura y las instituciones también, las leyes son machistas”. Por ejemplo, antes en las leyes no aplicaba la violación si la violación era el esposo.

Sandra manifiesta que el día en que “se den cuenta que somos la mayoría de la población, la parte clave que somos del sistema económico y de toda la sociedad”, será el día que podamos comenzar a revertir esta brecha con políticas públicas. “Es parte de lo que se busca con el paro, es decir, si algún grupo social está en condiciones de hacer paro y de verdad parar la economía, son las mujeres porque es el grupo oprimido más grande. Si todas paran, tanto el trabajo pagado como el no pagado —por eso hemos hecho mucho énfasis en que es importantísimo parar el trabajo no remunerado. No lavar ningún plato, no cuidar a los niños, no hacer nada y que también paren en sus trabajos. Estos choques está comprobado que fomentan el cambio cultural, pueden tener un impacto en cómo cambiamos como sociedad”, concluye la especialista.

Sandra Aguilar Gómez actualmente estudia el Programa de Doctorado en Desarrollo Sostenible por la Universidad de Columbia. Es egresada de economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Su tesis de grado, en la que exploró la distribución de las consecuencias económicas de la violencia relacionada con las drogas en México, fue premiada por CitiGroup (Banamex) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). Además, Aguilar-Gómez es parte de @MexasResistExt, un colectivo de mujeres mexicanas que alzan la voz por el 8M y el paro del 9M.