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Diego Calva: hacer cine como acción poética

Diego Calva protagoniza la portada de la edición de ELLE Man de noviembre 2026 y hablamos con él sobre su evolución en el cine, la conquista de la industria internacional y su triunfo en la moda.
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Diego Calva. abrigo COMME DES GARÇONS X JUNYA WATANABE VÍA @O.Y.MARKET_. pantalón H&M ATELIER. zapatos LOEWE. pulseras y reloj CARTIER.
(Foto: Josemra para ELLE México)

Me gustaría decir “Diego Calva la está rompiendo en Hollywood”, pero me quedaría corto, porque llegar hasta las producciones internacionales en las que ha participado no representan para él la conquista de una industria asentada en un punto geográfico, sino la de una pasión: hacer cine. Habla de su carrera como quien entiende que cumplir un sueño no es alcanzar una meta, sino recorrer un camino que te moldea en la persona a la que aspiras ser; un camino sin direcciones que nunca se deja de andar. Por eso habla tanto de su primer proyecto independiente, Te prometo anarquía, como de su más reciente producción, galardonada en Cannes, Club Kid, con la misma devoción. Porque cada paso que ha elegido dar en su carrera le ha dado la oportunidad de hacer lo que más ama. Su evolución profesional se ha convertido en su propio coming of age y, aunque en el trayecto ha adquirido nuevas habilidades, como aprender a usar la moda como herramienta a su favor , también sabe que su brújula siempre se encuentra en las raíces

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JORDI Linares (JL): Quiero empezar por hablar del Diego de antes de Babylon y de todo el reconocimiento internacional. Cuando miras hacia el Diego que empezaba su carrera, ¿qué partes de él reconoces todavía y qué cosas han cambiado por completo?

DIEGO Calva (DC): Siempre supe que quería hacer cine, desde chavito. No sabía bien por dónde iba a ser. Al principio quise escribir, luego quise dirigir y, obviamente, lo primero que hice fue llevar el café y ser asistente de producción. Cuando hice mi primera película, Te prometo anarquía, había algo que ahora, cuando volteo a verla, me encantaría recuperar. Es algo que creo que he perdido y a donde quiero volver: ser así de sinvergüenza. Hay una libertad que veo en mis primeras actuaciones, antes de llamarme a mí mismo actor, incluso en Babylon, cuando todavía no me consideraba realmente un actor, que ahora me encantaría reencontrar. ¿Qué reconozco que todavía existe? El amor por el cine. Ese niño quería hacer cine, sea como sea, y este adulto, o adolescente, lo ha logrado.

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Diego Calva. camisa y pantalón CAMPILLO. pulseras, anillos, collar y reloj CARTIER. mesa, GARZA STUDIO para BYREDO

(Foto: Josemra para ELLE México)

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JL: ¿Qué aprendizaje del cine independiente sigue definiendo tu manera de hacer cine hoy?

DC: Creo que tuve la fortuna de empezar con películas independientes que, por naturaleza, son muy complicadas. Toda película es difícil, pero estas lo son particularmente por cuestiones de presupuesto. Sin embargo, tienen una gran fortuna: la libertad. Y te encuentras con cineastas que tienen una verdadera necesidad de contar algo. Nadie estaba ahí por un contrato con un estudio. Todo el mundo estaba haciendo la película porque quería hacerla. Creo que eso es lo que me he llevado del cine independiente a todas mis producciones, aunque sean películas grandes de estudio: el corazón. Esa sería la palabra.

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Diego Calva. Camisa BODE VÍA @O.Y.MARKET_. pantalón H&M ATELIER. zapatos LOEWE. pulsera y reloj CARTIER.
(Foto: Josemra para ELLE México)

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JL: Con Club Kid llegaste a Cannes y tuvo una gran recepción. ¿Qué fue lo que te atrajo de esta historia y cuál era el reto actoral que te interesaba explorar?

DC: Tuve la fortuna de hacer dos películas que llegaron a Cannes. Me estrené en el festival con películas muy distintas. Una es Her Private Hell, de Nicolas Winding Refn, el director de Drive, Pusher y The Neon Demon, un cineasta completamente consagrado. Sin embargo, retomando esta idea del corazón y del cine independiente, cuando leí el guion de Jordan Firstman, y lo conocí, me di cuenta de que era una película con corazón, con una necesidad de ser contada. Lo primero que me llamó la atención fue lo específica que es al hablar de todo un movimiento: los clubes y la cultura queer de Nueva York en los años 2000. El director la vivió, no estaba hablando de algo que desconociera. También me interesaba esta idea, no solamente del coming of age o de los adolescentes adultos, sino de un personaje que fracasa y que se da la posibilidad de cambiar a partir del amor. El reto para mí era apoyar a Jordan, ser un personaje secundario. Algo que me encanta de eso es que sabes perfectamente que no estás ahí para brillar, sino para participar.

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Diego Calva. camisa y pantalón CAMPILLO. pulseras, anillos, collar y reloj CARTIER. mesa, GARZA STUDIO para BYREDO (Foto: Josemra para ELLE México)

JL: Hay algo muy interesante en ese personaje y en ciertas temáticas que parecen recurrentes en tu carrera. Miguel, en Te prometo anarquía, y Henry, en On Swift Horses, son personajes que buscan encontrar su lugar en el mundo. En cambio, Oscar, en Club Kid, ayuda a alguien más a encontrar ese sentido de pertenencia. ¿Cómo abordaste este cambio de perspectiva desde la actuación?

DC: Creo que algo bonito de la actuación es que me permite no solamente ser y representar cosas que están alejadas de mí, sino también cosas que son muy cercanas. En el caso de Oscar, es alguien mucho más centrado que yo, probablemente. Es bonito pretender que uno tiene las certezas que Oscar tiene. Yo no las tengo. Sin embargo, hubo personas en mi vida, sobre todo durante mi adolescencia, que fue truculenta, que eran de este tipo: gente que llega y, por haber vivido cosas similares a las tuyas, puede guiarte y acompañarte en ciertos momentos. Pensaba mucho en una infancia complicada, y en por qué alguien que ha tenido una infancia difícil o una adolescencia complicada decidiría dedicarse a ayudar a niños como terapeuta, a fortalecer una infancia sana. Eso fue parte de la construcción del personaje. Me resultó complicado porque, insisto, Oscar tiene certezas que yo no tengo.

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Diego Calva. camisa MARTINE ROSE VÍA @O.Y.MARKET_. pulseras, collar, anillo y reloj CARTIER.
(Foto: Josemra para ELLE México)

JL: Tu carrera te ha llevado a moverte entre industrias, países, idiomas y formas muy diferentes de hacer cine. ¿Cómo ha cambiado todo esto tu relación con México y con tu propia identidad?

DC: Creo que me he acercado mucho más a México en lugar de alejarme. Hay preguntas, sobre todo alrededor de la representación y de la comunidad latina, que tal vez antes no me hacía. Yo era una rata de la Ciudad de México que prácticamente no había salido antes de empezar a hacer cine. El cine es lo que me ha abierto las puertas del mundo. Estaba muy enclaustrado aquí y tal vez no tenía perspectiva. Pero salir de tu casa, salir de tu país y ver cómo otras personas perciben tu lugar de origen te llena el corazón de ganas de mostrar todas esas otras cosas y todas esas historias que no se ven. La perspectiva que tiene la gente de México a veces no es la misma que yo tengo de mi país. Yo amo a mi país. No me voy a poner muy político, pero creo que hacer cine aquí y contar historias que de alguna manera me pertenecen es algo que me ha motivado mucho cuando estoy lejos. Irme también me ha dado ganas de regresar siempre.

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Diego Calva. abrigo COMME DES GARÇONS X JUNYA WATANABE VÍA @O.Y.MARKET_. pantalón H&M ATELIER. zapatos LOEWE. pulseras y reloj CARTIER. (Foto: Josemra para ELLE México)

JL: ¿Y hacia dónde quieres llevar toda esta pasión que tienes por el cine?

DC: Quiero dirigir. Creo que eso es definitivamente lo que sigue: escribir y dirigir. Todo arte aspira a la poesía, y creo que la poesía en la actuación es una cosa maravillosa. Se ha vuelto una terapia para mí. Pero, al mismo tiempo, hay un momento en el que, después de participar en tantas recetas, te dan ganas de inventar la tuya. Entonces creo que ahora lo que me toca, o lo que quiero, es dirigir, poder llenar de corazón una historia y contarla.

JL: ¿Cómo fue ese momento en el que te diste cuenta de que la moda también era una parte importante de la industria y, ahora, de tu propia carrera?

DC: Para mí, la moda siempre tuvo que ver con los videos de skate, con los discos y con la música. Las canciones que escuchaba en los videos de skate me llevaban a buscar a los grupos, comprar sus discos, querer vestirme como ellos y entender todos esos códigos. Hay todo un lenguaje y un storytelling en la ropa. La manera en la que me he vestido siempre me ha parecido completamente mía. Al entrar en la industria y darme cuenta de los alcances que tiene la moda, la he revalorizado. Me he dado cuenta de que, aunque suene a frase de abuelita, la moda es lo que te acomoda: la historia que quieres contar y la prenda que te pones. También he descubierto, a través de las producciones editoriales, que, igual que en la actuación, puedo contar historias que no me pertenecen del todo y construir mundos distintos. Entonces, ahora la moda es para mí otra herramienta.

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Diego Calva. camisa y pantalón CAMPILLO. pulseras y reloj CARTIER. (Foto: Josemra para ELLE México)

JL: Creo que has definido un estilo muy personal, que tiene su propio sello. ¿Hay algo que siempre tengas en mente cuando armas un look, ya sea para una premiere, una aparición pública o cualquier otro evento?

DC: Para mí es el punk rock. Sigo pensando mucho en música y en cine cuando me visto. Me gusta mucho cómo se vestía Jean-Paul Belmondo, cómo se viste Robert Smith y cómo se viste Rodney Mullen. Entonces, si puedo encontrar a ese skater que participa del punk rock y del goth rock, pero que al mismo tiempo está usando un traje Gucci o Loewe, lo logré.

JL: ¿Sigues siendo ese consumidor ávido de cine, música, libros y todo lo que ha construido tu universo creativo?

DC: Sí, porque es el alimento para el alma. Creo que la poesía y la literatura fueron las primeras cosas que me abrieron al mundo. Por ejemplo, leyendo a Mishima entendía cómo era la vida en el Japón de la posguerra. También leyendo a Beckett... Pasé por el teatro, la poesía, la literatura. Me gusta mucho el ensayo, leer sobre historia y política. Y el cine ha sido la ventana más grande que he tenido hacia mí mismo. Creo que lo más bonito del cine, porque lo consumo verdaderamente como una adicción, pero también como un gusto y un placer, casi como un ritual, es que te olvidas de ti por un momento y participas de algo más. Alguien te agarra de la mano y te lleva a sentir mil cosas. Y, de todas maneras, igual que con un poema, la película que hizo el director, la que yo veo y la que tú ves son distintas. Me encanta que el arte pueda mutar. Por eso me choca el cine panfletario, que quiere explicarte lo que está pasando. Me gusta que en el cine se planteen preguntas, no respuestas.

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Diego Calva. saco y pantalón CAMPILLO. anillos, pulsera y reloj CARTIER. (Foto: Josemra para ELLE México)

JL: Quienes hemos seguido tu carrera hemos visto todo lo que has conseguido en estos últimos años. Pero ¿cómo estás viviendo tú este momento?

DC: Ha sido un aprendizaje constante desde que hice Babylon hasta hoy. Hay cosas, por ejemplo, como esta sesión de fotos, en las que ya aprendí a posar y tengo más soltura. Pero todo sigue siendo muy nuevo. Sigo intentando mantener los ojos de alguien que se maravilla, mantener mi inocencia. Me he vuelto más sinvergüenza, más mañoso, pero mi gran manera de vivir todo esto es regresar siempre a casa. Hablar con mis amigos, ir con mi mamá, ir con mi abuela, aterrizarme y ver las cosas a veces a través de sus ojos. Eso me recuerda lo afortunado que soy, lo privilegiado que soy y esta gran posibilidad que tengo de participar en la industria y en la cultura que amo. Creo que es, de verdad, un privilegio.

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Diego Calva. abrigo COMME DES GARÇONS X JUNYA WATANABE VÍA @O.Y.MARKET_. pantalón H&M ATELIER. zapatos LOEWE. pulseras y reloj CARTIER. (Foto: Josemra para ELLE México)

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