En una época en la que los interiores pueden comenzar a parecer variaciones de un mismo moodboard, Gisella Rossi propone volver a lo esencial: diseñar para las personas que realmente habitarán un espacio. Desde 2005, la interiorista originaria de Guadalajara ha desarrollado una práctica que se aleja de las fórmulas genéricas para crear ambientes funcionales, personales y emocionalmente significativos.
“El interiorismo no debe ser genérico, debe ser profundamente personal”, explica Rossi. Su punto de partida no es una paleta de color ni la tendencia del momento, sino una conversación. Antes de proyectar, busca entender cómo vive el cliente, cuáles son sus necesidades y qué objetos, recuerdos e historias forman parte de su identidad.