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Sant Martí Vell: el pueblo de Gerona que restauró la diseñadora de Tiffany's durante más de cinco décadas

El sello de Elsa Peretti entre sus muros.
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Sant Martí Vell: el pueblo de Gerona que restauró la diseñadora de Tiffany's durante más de cinco décadas (The Nando and Elsa Peretti Foundation)

Podría parecer que Sant Martí Vell nunca fue concebido para ser escenario de grandes historias. Es un municipio menudo, ubicado en Gerona, cerca del macizo de las Gavarres, en una zona rural y bastante tranquila. Tanto que su censo a duras penas consigue alcanzar los 270 habitantes y sus calles, de origen medieval, parecían estar predestinadas a la decadencia absoluta, hasta que su camino se cruzó con el de Elsa Peretti, diseñadora de Tiffany's . Su visión fue determinante para crear un espacio en el que naturaleza, artesanía y vanguardia transformaron sus ruinas y rediseñaron su intensidad.

La primera vez que visitó este pueblo no fue como el gran icono de la joyería que hoy conocemos, sino como una joven florentina que buscaba dejar atrás su vida aristócrata y decidió emprender su propio camino. Hoy, el recorrido por Sant Martí Vell se presenta, a la vez, emocional y biográfico. Entre sus calles persiste una dimensión íntima en la que Peretti encontró su hogar, pero también una brutalidad rural donde comenzó a forjar el universo visual que más tarde caracterizaría su trabajo. Elsa Peretti inmortalizó en una placa que hoy se encuentra en su museo que "mis veinte años con Tiffany están ligados a Sant Martí Vell de una manera inseparable que resume todo lo que amo: la gente, los animales, las plantas, los objetos y... recuerdos imborrables".

La cotidianidad y abandono de este rincón resultaron fascinantes para ella, hasta el punto de que el pueblo se convirtió en una fuente de inspiración fundamental en su historia. A cambio, ella correspondió a este vínculo con una dedicación extraordinaria, pues pasaría cinco décadas de su vida restaurando y rehabilitando espacios públicos y edificios que fue adquiriendo, hasta sumar un total de 18 casas y tres masías, hoy conservadas como parte de su legado patrimonial en la Fundación Nando y Elsa Peretti.

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"Siempre fue mi hogar"

Elsa Peretti fue una mujer presumiblemente independiente, que viajó por todo el mundo con una vehemencia absoluta. Sin embargo, hubo un lugar al que siempre volvió: "España representó mi primer hogar de verdad" declaró en una entrevista en 2013. Rebelde de cuna, Elsa Peretti se crió en el seno de una buena familia italiana: su padre fue el magnate del petróleo Ferdinando Peretti y su madre, Maria Luisa Pighini, una figura reconocida en la alta sociedad italiana de la época. Pero, harta de los convencionalismos impuestos a una mujer de su época, huyó de su hogar y viajó como profesora de francés y monitora de esquí por diferentes países hasta llegar a Barcelona.

Con su educación y presencia no tardaría en conseguir sus primeros ingresos en la ciudad condal como modelo y comenzó a codearse con personalidades del círculo cultural de la Gauche Divine - la izquierda divina. Entre ellos, el mismísimo Dalí - quien la llamaba cariñosamente "la monja" por sus vestidos largos - o la fotógrafa Colita. Un día, en 1968, Colita le habló de un pueblo medio abandonado de Gerona. "Los edificios no tenían techo, la plaza detrás de la iglesia era un simple césped", diría Peretti en una entrevista. En las ruinas de este rincón Elsa Peretti encontró algo genuino que nunca la hizo querer separarse de él y con unos pocos miles de dólares adquirió la Casa Pequeña, una pequeña vivienda color mostaza junto a la plaza principal que fue rehabilitando poco a poco.

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The Nando and Elsa Peretti Foundation

A finales de los sesenta, un cambio de rumbo llevó a Elsa Peretti a mudar su residencia habitual a Nueva York para probar suerte, sin olvidar que su hogar estaba en ese pequeño pueblo catalán - ya no tan en ruinas. Como anécdota de su llegada a la Gran Manzana, contó que sus inicios fueron algo truculentos: llegó con un ojo morado por un desacuerdo de su amante del momento al que dejó en Barcelona y el hecho de que, según dijo, fuese "muy, muy" para la ciudad tampoco la ayudó, pues decía que era muy alta, muy delgada, muy morena y con los ojos muy oscuros como para encajar en el prototipo de musa neoyorquina de la época. Ni eso fue impedimento para que terminase envuelta en la locura del Studio 54 y se convirtió en musa de Truman Capote, Vreeland, Andy Warhol y Tennessee Williams.

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The Nando and Elsa Peretti Foundation

Pese a la distancia, volvía periódicamente a Sant Martí Vell para continuar con la restauración de este pueblo y porque en él encontró algo más que un hogar: un mundo creativo aún por exportar. Se rodeó del escultor Xavier Corberó y del orfebre Vincent Abad y, en sus talleres, comenzó a dar forma a esos primeros diseños, de cuyo universo creativo salieron el colgante-jarrón que alcanzó la fama en el desfile de Giorgio di Sant'Angelo o su trabajo para Halston . Este alma joyera la llevó en 1974 a firmar su "gran matrimonio": su adhesión a la casa Tiffany & Co. Lo que hiciera aquí es historia, literalmente, porque su estilo femenino y vanguardista cambiaron por completo la percepción y las ventas de la casa, hasta el punto que la revista Forbes documentó que en 2012 el 10% de las ventas de la compañía se debía a las colecciones que llevaban la firma de Elsa Peretti.

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The Nando and Elsa Peretti Foundation

Las idas y venidas cesaron en los años 80, cuando Elsa Peretti hizo de Sant Martí Vell su residencia oficial. Siguió viajando, siguió creando para Tiffany 's colecciones históricas y, en todo este tiempo, nunca dejó de transformar las viviendas y rincones de Sant Martí Vell, hasta que en 2017, aproximadamente la mitad del pueblo había sido reconstruido casi por completo. Por su compromiso, en 2013 se convirtió en la primera persona foránea en alzarse con el Premio Nacional de Cultura de la Consell Nacional de la Cultura i de les Arts de Cataluña.

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Las cuatro sedes

Entre todas las propiedades, destacan cuatro que aparecen recurrentemente en la historia de Peretti. Juntas conformaban lo que ella llamaba una sprawling house, una "casa expandida" dispersa por el pueblo que se convertían en su lugar de descanso, recepción de amigos o reunión en función de cómo se sentía o quiénes eran sus invitados. A la Casa Pequeña le seguiría la adquisición de la Casa Grande -una ampliación posterior y uno de los espacios más representativos para recibir invitados y exhibir arte -, Can Noves - una de las masías más importantes del conjunto – y Casa Cavallo. Cada una tiene su identidad, pero todas ellas comparten un potente y particular vínculo con la sofisticación y la tradición.

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The Nando and Elsa Peretti Foundation

Lejos de desechar las ruinas del lugar, las transformó y reorganizó de forma que el pasado convive con el arte y la vanguardia de forma experiencial. Ejemplo de ello es la piedra de molino transformada en mesa de comedor y los elementos de piedra tradicionales que sostienen obras de arte de amigos como Salvador Dalí, Robert Llimós, Colita - a quien tanto debía por este pueblo - , Xavier Corberó y Xavier Medina-Campeny o Andy Warhol.

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The Nando and Elsa Peretti Foundation

De modo que te podrías encontrar como en la sala de estar de Can Noves, las paredes presumen victoriosas de poseer una gran chimenea de Lanfranco Bombelli escoltada a sus lados por dos esculturas de madera de José María Navascués y fotografías de Henri Cartier-Bresson y Hiro, mientras que en el centro de la habitación se encuentra una cama de madera Senufo tallada, adornada con cojines por Ricky Quesada.

Y entre tanto, aún se mantiene el laboratorio creativo de Elsa Peretti con sus dibujos y bocetos colgados junto a recuerdos familiares, reliquias adquiridas de sus viajes por Asia, Oceanía o África y piezas de sus colecciones para Tiffany’s que muestran esa "Peretti" más mundana. Irónicamente, terminó construyendo un conjunto que la retrataba: una combinación improbable de elementos que, contra todo pronóstico, alcanzaba una armonía propia.

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The Nando and Elsa Peretti Foundation

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Iglesia de Sant Martí Vell

Además de adquirir viviendas para rehabilitar, Peretti también destinó parte de sus esfuerzos a devolver a su esplendor lugares públicos, como la plaza del pueblo o la más representativa: la Iglesia de Sant Martí Vell. Históricamente su construcción continúa siendo a día de hoy un enigma porque realmente no se tiene conocimiento exacto de cuándo se edificó, si bien es cierto que la iglesia tiene origen románico y fue reconstruida en el siglo XVI, lo que explica la convivencia de elementos románicos, góticos y renacentistas. Como punto diferencial se encuentra el Blau de Montserrat, un pigmento tradicional elaborado a partir de cal y polvo de lapislázuli que utilizó en varias estancias de sus rehabilitaciones, como la capilla de la iglesia.

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The Nando and Elsa Peretti Foundation

Proyectos vinícolas

Entre los proyectos más personales de Elsa Peretti destaca Eccocivi, una bodega nacida de su deseo de transformar una de sus tres masías en un legado perdurable materializable en Eccocivi. Literalmente su nombre se traduce del italiano como "aquí estamos para hacer vino". Culminó con el proyecto en 2008 con la restauración de una antigua masía que hoy da nombre tanto a la finca como a su vino más emblemático, Ca l’Elsa, un homenaje a la propia Peretti. La finca alberga 13 hectáreas de viñedo cultivadas bajo criterios de sostenibilidad y respeto por el entorno.

Y, por si todavía le quedaba algún hito más que escribir en la historia de Sant Martí Vell, el compromiso medioambiental de la bodega hizo que fuese considerada como la primera bodega española en obtener la certificación CeroCO₂, un reconocimiento que avala una producción plenamente sostenible. Cuando la diseñadora falleció en 2021 en Sant Martí Vell, la bodega se despidió de su fundadora con un emotivo comunicado, cerrando simbólicamente una de las etapas más íntimas de su vínculo con el municipio.

¿Cómo llegar a Sant Martí Vell?

La forma más sencilla de llegar a Sant Martí Vell es en coche, en un trayecto de entre 20 y 30 minutos desde Gerona o de una hora y media desde Barcelona. Desde la ciudad condal se puede llegar en transporte público tomando un cercanías a Gerona y después un taxi o la línea 55 del autobús interurbano.

Este artículo fue publicado por primera vez en ELLE ES .

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Tiffany & Co.
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