Cómo utilizar el círculo cromático para dar color a tus espacios

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El color da personalidad al espacio, y el elegirlo puede no ser una tarea fácil. A veces podemos temer a sobre cargar nuestras habitaciones, hacer malas combinaciones o que no transmitan la sensación que buscamos. El círculo cromático puede ser una herramienta muy útil al momento de tomar esta importante decisión.

Pero primero es importante entender la diferencia entre color y tono. Por eso te explicamos todo lo que debes de saber, de esta manera podrás tomar una decisión más informada y tu espacio lucirá increíble.

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Color

Intentando explicar este concepto de una manera sencilla, el color es como el ojo, percibe las ondas electromagnéticas que refleja algún objeto. Podemos dividirlos en primarios, secundarios y terciarios. Los secundarios resultan de la combinación de dos primarios, y los terciarios de la combinación de un primario con un secundario.

Tono

Es común utilizar este término cuando en realidad nos queremos referir a la saturación. Se trata de la distancia de cierto color a la escala de grises. En un ejemplo más claro, cuando vamos a comprar pintura son los diferentes “tonos” que nos dan en la muestra, de mayor a menor saturación.

Una vez que tenemos presentes ambos conceptos, analicemos algunas combinaciones clásicas que podemos emplear en nuestro hogar.

Complementaria

En el círculo cromático, es un par de colores que se encuentran uno frente a otro. Por ejemplo, azul verdoso y rojo anaranjado, el cual podemos aplicar en tonos claros para no saturar el espacio.

Triada

Tres colores que se encuentran a la misma distancia el uno del otro. El ejemplo más claro son los colores primarios: amarillo, azul y rojo.  Al tratarse nuevamente de una combinación con mucho contraste, es importante tener cuidado con el tono de cada color.

Analógica

Colores que se encuentran juntos en el círculo cromático. Verde, amarillo verdoso y amarillo; son un buen ejemplo. Lo ideal es usar máximo tres colores, pero puedes intentar hasta con 4.

Complementario dividido

Elegimos un color, ubicamos su complementario, y usamos los dos colores a cada lado. Por ejemplo azul, amarillo anaranjado y rojo anaranjado.

Doble complementario

Dos colores, a distancia de un color del otro y sus respectivos complementarios. Imagina un rectángulo en el circulo cromático. Azul, verde, rojo y anaranjado; por mencionar una combinación.

Cuadrado

Cuatro colores ubicados a la misma distancia el uno del otro. Por ejemplo, verde, amarillo anaranjado, rojo y azul morado.

Ya sea que prefieras alguna de las combinaciones diferentes, o un sólo color en diferentes tonos, llega la siguiente pregunta: ¿en qué cantidad los empleo? Existe una regla dorada para solucionar esta difícil situación, 60-30-10.

Esto consiste en elegir una combinación de tres colores y aplicarlos en ese porcentaje. El dominante al 60% puede dar iluminar los muros, los muebles pueden ser del tono que decidas para el 30% y la decoración en el 10% restante. El blanco y negro no entra en esta regla por lo cual puedes usarlos sin que sobrepasen el color dominante.