150 años de perros reales, ellos han sido las mascotas de los royals británicos

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Los famosos corgis de la reina Isabel II no son los únicos perros famosos que han vivido con la realeza, hay otros a los que la familia real británica rindió un emotivo homenaje este 26 de agosto, cuando se celebró su día en Reino Unido. Te presentamos las historias de algunos de ellos:

Los collies de la reina Victoria

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Victoria, la tatarabuela de Isabel II tenía debilidad por esta raza, y se tiene registro de tres de ellos, Sharp (que tuvo desde 1864 a 1879), Noble (de 1872 a 1887) y Roy (en 1898). Se dice que estos perritos fueron sus compañeros desde que enviudó en 1861 y hasta su muerte en 1901. De los tres, Sharp era su favorito. Este y Noble la acompañaban hasta en sus viajes y Roy tenía fama por su mal carácter. Los especialistas en perros dicen que de las varias razas en las perreras de la reina, ella eligió a los collies por ser excelentes compañeros. También aseguran que las mascotas de Victoria no eran collies como ahora los conocemos sino border collies.

Los terriers del rey Eduardo VII

El más famoso se llamaba Caesar. Para Eduardo VII, hijo mayor de Victoria era especial, pues se lo regalaron por su coronación en 1902, poco después de que había fallecido su mascota anterior, Jack, un fox terrier, en un accidente. Las crónicas cuentan que Caesar se ganó el corazón del rey y que él le permitía entrar a todas las habitaciones, lo saludaba cada mañana con la frase: “Entonces, ¿te gusta tu viejo amo?” y como el perrito era muy juguetón y a veces desaparecía le mandó a hacer un collar con piedras preciosas y la leyenda: “Soy Caesar. Pertenezco al rey”. Cuando Eduardo murió, su terrier caminó detrás de su cortejo fúnebre.

Los cinco perritos del rey Jorge V

El abuelo de Isabel fue amante de los perros y a diferencia de sus ancestros no tuvo uno favorito por alguna razón en especial sino varios. Entre ellos hubo un pug, un collie llamado Heather y algunos terriers. Las fotos del monarca con sus mascotas son muy tiernas pues con todos está sonriendo.

Eduardo VIII, apasionado de los pugs

Junto con su esposa, Wallis Simpson, el rey Eduardo VIII (duque de Windsor luego de abdicar al trono) amaba a los perros, de hecho es famosa una anécdota del año 1957 cuando el fotógrafo Richard Avedon tuvo una sesión de foto con ellos. Para captar una expresión de tristeza y no la típica imagen de la realeza sonriente, Avedon les dijo que el taxi en el que viajaba a la cita había atropellado a un perro y así logró lo que buscaba. Los pugs eran los favoritos de la pareja, al grado que Wallis los dejaba subir a su cama y tenía almohadas con la forma de esta raza de perritos.

Jorge VI, el rey que introdujo los corgis

Si la actual reina tiene debilidad por los corgis es en parte gracias a su papá, el rey Jorge VI. A inicios de los años 30 del siglo pasado compró el primero, así que no es de extrañar que sus hijas Isabel y Margarita, entonces muy pequeñas, se familiarizaran con ellos. Jorge VI tuvo una pequeña manada de ocho perritos en la que además de los corgis (entre los que tenía como preferida a la primera que compró, llamada Dooki) había terriers y labradores.

Isabel II, fiel a una raza

Definitivamente sabemos cuál es la raza favorita de la actual reina y por qué. Y aquí a los que hay que destacar son a dos corgis. La primera se llamaba Susan, una perrita que le regaló su papá cuando Isabel II cumplió 18 años y que vivió con ella durante 15, hasta que murió en 1959. Susan acompañó a la entonces princesa a su viaje de luna de miel con Felipe, su esposo. Se cuenta que esta mascota era celosa y llegó a morder a algunas personas que se acercaron “de más” a Isabel. Aunque aún tiene varios, el otro corgi especial es Willow, el último descendiente de Susan y que murió en abril de este año luego de 14 años de vida. Al parecer la pena de la reina fue tan grande que el palacio de Buckingham se negó a hacer comentarios tras la muerte del animalito.