A sus 22 años, Loreto atraviesa una etapa de transformación: se muda a Los Ángeles, descubre la vida lejos de casa y comienza a mirar su carrera con otros ojos. Después de crecer frente a las cámaras, la actriz busca desprenderse de la imagen de aquella niña que conquistó al público para explorar personajes más complejos, nuevas pasiones y el camino de la producción. Hoy, la madurez significa conocerse, elegir su propio rumbo y defender una independencia que también se extiende al amor y a sus ambiciones profesionales.
Loreto: espíritu libre
Jonathan Saldaña : ¿Cómo describirías esta etapa de tu vida?
Loreto : Estoy pasando por muchos cambios. Se me abren nuevas oportunidades y nuevas puertas, especialmente en el mundo del cine y de los roles más complejos. Siento que es un mundo nuevo que estoy empezando a explorar. En lo personal, a veces se me olvida que tengo 22 años y que me queda mucho por vivir. Me acabo de mudar y ahora vivo sola en Los Ángeles. Dentro de ese descubrimiento personal se refleja lo profesional.
JS: Quiero preguntarte sobre la extraña experiencia de comenzar a trabajar desde muy pequeña. ¿Cómo es voltear y ver cómo ha crecido tu carrera?
L: “Extraña” describe muy bien lo que se siente haber pasado mi infancia, mi adolescencia y esta primera etapa como adulta en una industria tan pública. Al mirar atrás, siento mucha gratitud. Mis papás estuvieron muy presentes y me dieron la libertad de elegir hacia dónde quería llevar mi carrera. Nunca me sentí atrapada ni destinada a ser actriz. Pude continuar desde un lugar de pasión genuina y de gusto. Hasta hoy empiezo a entender la magnitud de lo que fue No se aceptan devoluciones. Aunque el tiempo pasa, dentro del ojo público funciona de manera diferente. La gente olvida que vas creciendo y evolucionando. Es pelear contra la idea de que te quieran ver como esa niña de seis años.
JS: ¿Cómo fue decir “me quiero dedicar de lleno a la actuación”?
L: Desde el día uno me enamoré de un set y del proceso de contar historias. Me fascinaba ver cómo funcionaba, cuánta gente estaba involucrada y cómo se iba formando un personaje. Durante mi adolescencia quise tomar otro camino y me separé por un rato de la actuación. Descubrí otras pasiones, como la psicología, la producción, el detrás de cámaras y todo el business del cine. Me di cuenta de que no tengo por qué limitarme: no solamente tengo que elegir ser actriz. Estudié Psicología y Producción de Cine. Cuando entendí que podía hacer un poco de todo, me dieron más ganas de regresar a la actuación.
JS: ¿Hubo un momento de reflexión sobre qué tipo de actriz quieres ser? ¿Qué proyectos te interesan y hacia dónde te visualizas?
L: No sé si podría decirte un punto exacto, pero es algo de lo que empiezo a darme cuenta. Muchas veces sientes que tienes poco control sobre tu carrera porque, de las 500 audiciones que haces, te dirán que sí a una o dos, si tienes suerte. Siendo un poco perfeccionista y queriendo tener control sobre mi carrera, quise estudiar producción. Mi meta a largo plazo es desarrollar personajes que me gustaría interpretar, especialmente dentro del mundo de la psicología. Me encantan las películas sobre el crimen psicológico, esos psychological thrillers. Quiero explorar qué posibilidades puedo darme a mí misma como actriz desde un punto de vista de producción.
JS: ¿Cómo crees que interactúan la psicología y la producción con tu faceta como actriz?
L: Me dan una gran ventaja. La psicología me ayuda a entender un personaje, su tren de pensamiento y su lenguaje físico. La producción, una comprensión de cómo funciona el set, un proyecto, y por qué un director trabaja de cierta forma. Al juntar esas dos cosas tienes una base para mejorar tu trabajo como actriz y ser más eficiente.
JS: ¿Qué particularidades descubres hoy para las actrices de tu generación?
L: Siento que cada vez se borra más la línea entre ser meramente una actriz y todo lo demás. Un proyecto ya no solamente es una película y el elenco. Al elegirlo, no solamente importa tu talento, sino también lo que representas en la vida real y el impacto que tienes con las audiencias. Cuando te quieren para un proyecto, no solamente te consideran como actriz, también por lo que le vas a aportar después del estreno.
JS: ¿Crees que es positivo o negativo?
L: A mí me funciona porque durante toda mi carrera he construido una audiencia, y sé que hay gente que va a querer ir a ver mis proyectos. Pero también lo veo como algo negativo porque se cierran las puertas a personas con mucho talento. Se van por la persona más conocida o por los que saben que van a llevar a más gente al cine. Para mí sería algo positivo, pero desafortunadamente crea una especie de culto, como si estuvieran haciendo gatekeeping de las oportunidades para actuar.
JS: ¿Cómo enfrentas la idea que la audiencia, los productores y los directores tienen de ti en contraste con lo que realmente eres?
L: Existen prejuicios sobre mí. Ya no soy esa niña de 6 años. Eso me lleva a estar en una búsqueda constante de demostrar de lo que soy capaz y me pone muy a la defensiva. Tengo esa necesidad de demostrar que ya crecí y que maduré como persona y como actriz. Luego se me olvida lo importante que es mantener mi esencia. Claro que una parte de mí sigue siendo esa niña de 6 años, con ese asombro y esa fascinación hacia el cine.
JS: ¿Qué tanto se parece Loreto, la actriz, a la de redes o a la de la alfombra roja?
L: Hoy es muy fácil que se generen relaciones parasociales con los fans. Al meterte en este mundo, ya sabes lo que implica tener una carrera tan pública. Hay cosas que me encanta compartir: mi gusto por la música, el cine y la moda. Pero siempre trato de mantener cierto límite respecto a cuánto comparto de mi vida privada.
Cada vez más, especialmente mi generación, ve las redes sociales como un tipo de portafolio. La línea entre tu identidad y la que vas generando en redes se borra. Todo está manipulado a cierto nivel porque estás subiendo tus mejores momentos. Cuando demuestras un lado más humano o imperfecto, a veces a la gente no le gusta que le rompas el ideal que ha construido de una figura pública.
JS: ¿Qué has aprendido a proteger de tu vida privada?
L: Mis relaciones cercanas. Trato de nunca comentar sobre un tema del que no estoy bien informada. Antes de hablar de algo que me importa, intento informarme y saber qué voy a aportar. También me ayuda no meterme en dramas o conflictos que no me tocan. Siempre intento entender que mi reconocimiento tiene que venir de mi arte, de mi personalidad y de mi carrera. Tengo muy claro que estoy aquí por amor al cine.
La fama tiene sus ventajas y me ha abierto puertas en otros mundos, como la moda, pero siempre intento recordar por qué estoy haciendo todo y no hacerlo solamente por ganar fama. Ahí es cuando puede volverse peligroso.
JS: ¿Qué te aporta la moda?
L: Cuando interpretas a un personaje, estás interpretando, tú no eres tú. Muchas veces a la gente se le olvida eso. La moda me ha dado la oportunidad de compartir más de quién soy con mi audiencia. Es otra forma de expresarme y de compartir mi identidad.
JS: Si pudieras eliminar una expectativa que la sociedad tiene sobre las mujeres, ¿cuál sería?
L: Muchas veces sentimos que las mujeres nos tenemos que adaptar al ojo masculino. Todavía existe la necesidad de que nos vean de cierta forma para ser atractivas. El valor de una mujer termina dependiendo de si está guapa o no, de si está buena o no. Eso trae mucha negatividad y comentarios que terminan afectándote. Te hacen reconsiderar cómo te manejas, cómo te vistes, cómo te ves y de qué platicas.
Las mujeres tenemos cada vez más la valentía de salirnos de esas expectativas y de esos límites. Claro que existe el miedo al rechazo, pero por eso es importante apoyar a una mujer cuando se está mostrando como es, con sus gustos, sus intereses y, más que nada, sus ambiciones.
JS: ¿Cómo encuentras espacio entre el trabajo, los viajes y la mudanza para compartir también la vida con tu pareja?
L: Es una etapa nueva en mi vida en la que entro a la adultez real. Independiente he sido toda mi vida, siempre he tenido mis metas y ambiciones muy claras. Afortunadamente, siempre he tenido la suerte de rodearme de gente que me aporta y me trae felicidad. También me he dado cuenta de que las redes sociales son solo la superficie de lo que pasa en la vida de una persona y que la gente normalmente saca todo de contexto.
Como mujer, me importa mucho mantener mi independencia. Es muy lindo compartir la vida y los momentos felices con alguien más, pero me importa no depender de nadie más que de mí misma, en el sentido profesional y hasta en el económico.
JS: Si pudiéramos tener esta misma charla dentro de diez años, ¿hay algo que te gustaría decir que ya sucedió en tu vida?
L: Me encantaría decirte que dentro de diez años tengo el control completo sobre mi carrera y mis proyectos, pero creo que eso siempre va a ser imposible porque hay muchos factores que intervienen en la industria del cine.
Mi meta a largo plazo es la producción. En algún momento, incluso, consideraría dejar la actuación para dedicarme únicamente a producir. Todavía falta mucho porque estoy redescubriendo una pasión por la actuación en esta nueva etapa. Pero sí me gustaría poder decirte dentro de diez años que realmente estoy avanzando en mi carrera como productora.