La Met Gala es una noche en la que todo queda bajo escrutinio: cada detalle es una elección cuidadosamente pensada y cada decisión está destinada a generar opiniones. Desde el corte de un vestido hasta la elección de los accesorios, algunas combinaciones se vuelven clásicas instantáneas, mientras que otras pasan desapercibidas. Esto también incluye a quién llevas del brazo; la “stunt couple”, esa pareja estratégica pensada para generar atención, ha sido durante mucho tiempo parte de la fórmula de la Met Gala.
Sin embargo, este año hubo un cambio notable gracias a la ausencia de algo que durante años se consideró esencial: el novio en la alfombra roja. Si la Met es el termómetro definitivo de la moda, entonces la “stunt couple” podría estar finalmente pasando de moda. Entre las muchas llegadas en solitario de la noche se encontraban figuras de algunas de las parejas más comentadas del momento, aunque sin sus respectivas medias naranjas.
Zoë Kravitz, quien se cree está comprometida con Harry Styles , lució un vestido negro transparente de encaje de Saint Laurent, diseñado por Anthony Vaccarello—siendo ambos coanfitriones de la gala este año. Aunque su prometido no apareció a su lado, su anillo de compromiso también pasó desapercibido: con una mano discretamente en el bolsillo, Kravitz adoptó una pose estratégica que dejó a los más observadores con dudas.