Cuando la novela debut de Isabel Allende, La casa de los espíritus, se publicó por primera vez en español en 1982, y más tarde en inglés en 1985, su autora no tenía idea de lo importante que llegaría a ser. El libro superventas no solo transformó a Allende en un ícono literario, sino que también se consolidó como una de las novelas más importantes de su época: un clásico latinoamericano atemporal que hoy se enseña en programas escolares de todo el mundo, a menudo estudiado por su uso del realismo mágico. “Me sorprende ver que mi novela sigue en circulación en 42 idiomas”, le dice Allende a ELLE. “El libro tiene vida propia; no ha envejecido. Parece ser tan relevante hoy como lo era hace 40 años”.
Desde entonces, La casa de los espíritus ha sido adaptada en múltiples medios, incluidos el teatro, el ballet y el cine: el drama de Hollywood de 1993 protagonizado por Meryl Streep, Glenn Close, Jeremy Irons, Winona Ryder y otros es quizás el más conocido (y también infame). “Cuando La casa de los espíritus se convirtió en película en 1993, la gente no estaba acostumbrada a los subtítulos; todas las grandes películas exitosas tenían que estar en inglés y con estrellas conocidas”, explica Allende. “La película fue dirigida por un director danés, Bille August, en inglés, con un impresionante elenco anglosajón… y filmada en Europa”. Concluye: “Fue una película maravillosa, pero no parecía latinoamericana”.
Ahora, por fin, ha llegado una adaptación televisiva liderada por latinoamericanos.