Desde que se convirtió en mamá, la perspectiva de Jennifer Lawrence sobre ser una “dog mom” cambió por completo y tomó la decisión de separarse de su perrita, Princess Pippi Longstocking. En una entrevista reciente, la estrella de Juegos del Hambre explicó que tras el nacimiento de su segundo hijo, ella y su esposo, Cooke Maroney , optaron por reubicar a su mascota, a quien adoptó en 2017.
Afortunadamente, la perrita permaneció dentro de la familia, ya que ahora vive con los papás de la actriz. “Está viva, está con mis padres”, aclaró Jennifer Lawrence cuando le preguntaron acerca de su mascota. La actriz recordó que cuando vivía en Nueva York vivía enfrente del parque solo por su perrita, sin embargo, confesó que "después de tener un hijo, los perros se volvieron algo muy aterrador".