#SendCPR: correr es morir un poquito y revivir cada vez

Mi terapeuta dice que a pesar de que el 90% de mi población opine que mi correr está impidiendo que mi vida social y amorosa prospere, siga corriendo. Porque me afirma que incluso si no corriera seguiría sin prosperar y tiene razón. Ella lo sabe y yo lo sé.

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@lagardenuria
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….Y qué paz, porque muy en el fondo pensaba que así como tener gatos, y ser una plant lady, mi correr y el nulo control a confirmar mi asistencia a eventos deportivos era uno de esos fenómenos. Pero los que vamos a terapia sabemos que cuando tu terapeuta te dice que está bien, es porque realmente está bien.

Entonces orgullosamente y bajo instrucción médica, ya tomé cartas en el asunto de nunca más sufrir del síndrome de nido vacío corredor y dar el  al RocknRoll SA es hasta hoy, el “sí” más importante y emocionante que he dado.

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Aunque ya sé que voy a correr hasta Abril 2021, compartirles el calendario de #daliactividades a 18 meses sería una acción un poco tonta de mi parte, aburrida para ustedes y Jordi cerraría mi columna definitivamente. Además, que rompería con mi filosofía del Apocalipsis zombie y sería esa Dalia que estoy intentando ya no ser, esa que se adelanta a la vida y saca conclusiones más rápidas que Eliud en Viena y no necesariamente igual de exitosas.

Entonces encontrémonos en el aquí y en el ahora, y platiquemos de lo que importa.


SAN ANTONIO.

Si hablamos de números, que al parecer es lo mío, teníamos 7 semanas entre mi 42K y mi futuro 21K. Nada sería preocupante si estuviera lista para soltar mi correr canadiense, pero no se puede soltar tanto al mismo tiempo y el arte del soltar está enfocado en otro departamento.

El problema es que aferrarse a tu última velocidad, está rudo. Hubiera sido más fácil aferrarme a la idea de que voy a chocar con el amor de mi vida en cualquier momento, corriendo, camino a tomar un latte, en la playa, a las 06:39 PM. JAJAJA. No sé, se me ocurre.

Aferrarse a la velocidad además del trabajo mental que implica, involucra mantener el cuerpo y el pace ahí, aguantar condición y ganas. Es estirar la liga de disciplina, dieta, alarmas 5:00 AM, entre otras cosas un rato más.

De las 7 semanas con las que empezamos me quedaron 6 porque una se me fue en reposo total. 6 semanas de las cuáles, dos use para ir la mayor cantidad de veces a mi #reto66 porque ya veía venir su fin. Y soy malísima para eso, acuérdense que me compré la idea del “y vivieron felices para siempre”, y mi cuerpo no procesa los finales como debería.

Cuatro semanas restantes para calmarme, tener 67 festejos con mi gente, que sinceramente son como caballos salvajes en cautiverio y las comidas acaban en desayunos en El Califa. Intentar uno que otro date que implicara mezcales y una cruda después. Irme a la playa y sin querer tomarme tantos vinos que me fuera prácticamente imposible pararme del camastro hasta terminar el libro más padre del mundo.

Todo eso antes de llegar a [T- 2 semanas] porque ahí sí, “me cargaba el payaso”. Y mi coach me lo advirtió cuando me dijo que era muy poco tiempo.

Entonces ahora estoy en esas 2 semanas en las que tengo que volver a entregarme al bpm y recuperar el pace de la misma y sutil manera en la que le dices a Netflix que te deje continuar exactamente donde te quedaste. Pero evidentemente no está siendo así, porque hasta esta semana convencí a mi garmin que ya soy productiva. Y le tengo pavor a mis jueves de pista. Pero saben qué, está bien.

Me encanta pasarla mal, a veces, y si se puede escoger a qué le lloro un poquito, que sea a mi coach y otro poco a mis mañanas cuando quiero dormir un rato más. O en San Antonio cuando ya no quiera ni pueda correr más.

Todo este aferre, porque estoy muy emocionada por mis 21000 en SA. Y además de la emoción, confieso que hace unas semanas me dieron un dato que seguramente el 90% de ustedes ya sabe, pero yo no conocía. Amo cada vez más el timing de mi vida que siempre llega bien tarde, pero cuando llega, lo hace con [“Stayin’ Alive” de fondo] y en slowmo.

El dato del que les hablo es el siguiente:
Cuando terminas de correr un maratón, independientemente de la velocidad y el tiempo, se llega con signos vitales equivalentes a estar en terapia intensiva.

Justo este comentario te lo dicen para que no corras un maratón. Y pues entendí todo y pensándolo de la manera más poética posible, rayando en asquerosa, revives cada maratón.

Aunque esta vez corro un 21K, correr a un pace que no sé correr aún, mi suicide pace, es prácticamente pase directo a terapia intensiva.

La verdad me urge revivir un poco más y no porque no sienta que estoy viviendo ahorita, estaría tristísimo decir eso. Sinceramente puedo decir que nunca había vivido tan bonito, pero si a algo nos vamos a volver adictos que sea a ese conteo como de año nuevo, con uvas y todo cada que le doy stop a mi reloj.

@dallia

Pero bueno, YA VÁMONOS #RNRSA.
BAI.