Guía básica para entender los prebióticos, probióticos y simbióticos

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Hoy en día, una de las grandes preocupaciones en la industria del wellness es la salud intestinal. Y como era de esperarse, la cantidad de productos que hay para cuidarla es abrumadora: prebióticos, probióticos, simbióticos… parece que necesitamos todas los los “bióticos” que existen. ¿Qué tan real es esto? Aquí lo explicamos.

Prebióticos

Estas sustancias son fibras no digeribles que nutren a las bacterias benignas que necesita el organismo. En esta categoría están los frugtooligosacáridos, que son carbohidratos no digeribles, bajos en calorías, útiles para absorver minerales, reducir los nivelses de colesterol. Los consumes cada vez que comes cebolla, ajo, espárragos, plátanos, alcachofas, entre otros. Por otro lado están las inulinas, un tipo de fibra dietética que producen distintas plantas.

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¿Deberías tomar prebióticos? Puedes obtenerlos naturalmente de ingredientes como la achicoria o el garbanzo. Si tienes problemas de gas, constipación o inflamación, es posible que tus niveles de prebióticos sean bajos, y ahí es cuando no estaría de más complementar con suplementos.

Probióticos

Estos son los que se alimentan de los prebióticos. Son organismos vivos, microbios benignos, para ser exactos, que nutren al microbioma intestinal. Ojo: de nada sirve tomar suplementos de estas sustancias si tu nivel de prebióticos no es bueno. Los microbios necesitan condiciones favorables para habitar tu cuerpo.

¿Necesitas tomar probióticos? Si tienes síntomas gastrointestinales, sobrepeso, depresión, migrañas, infecciones urinarias, acné o hiperactividad, podrías necesitarlos. Consúmelos naturalmente en miso, tempeh, kvass, sauerkraut, vinagre de mazana, kimchi, kefir y kombucha.

Simbióticos

No te preocupes; ya no tienes que aprenderte más organismos. Los simbióticos son simplemente la combinación de los elementos anteriores. Estudios recientes indican que el consumo de simbióticos podría ayudar a perder peso y a desinflamar el cuerpo. Consumir prebióticos y probióticos juntos aumenta las posibilidades de que las bacterias vivan.

¿Deberías tomarlos? Si llevas una alimentación balanceada en cuestión de prebióticos y alimentos fermentados, es más que suficiente. Sin embargo, si te cuesta trabajo cumplir esos requisitos, no está de más un ayuda extra por parte de un suplemento.