Estás enamorada de los dos y no quieres perder a ninguno ¿qué hacer?

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Seguramente jamás te imaginaste en esta situación. Hasta hace poco incluso afirmabas que era imposible querer a dos personas al mismo tiempo… y ya te mordiste la lengua. El asunto es que los amas a los dos y no sabes por cuál decidirte.

Estar metida en un triángulo amoroso es muy estresante, porque te hace sentir atorada, insegura y ansiosa, además de culpable. Pero lo peor es que eventualmente, la combinación de estos sentimientos te hará perder el control y si no decides pronto, te vas a quedar como el perro de las dos tortas. Así que aquí te presentamos tres preguntas que, según la Dra. Alexandra Solomon, debes hacerte para salir cuanto antes de este lío:

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1. ¿En cuál de las dos relaciones tengo más espacio para expresarme y ser yo misma?

Casi siempre tratamos de decidir haciendo una lista de lo que, a nuestros ojos, son las cualidades y defectos de cada individuo. No está mal, pero te brinda una perspectiva muy limitada porque no toma en cuenta lo más importante: TÚ. No puedes evaluar la relación si no tomas en cuenta cómo funciona la dinámica y la interacción entre tú y cada uno de tus dos amores. Introspecciona a través de esta pregunta para examinar tus pensamientos, creencias y sentimientos con relación al otro.

2. ¿Qué es lo que no me deja elegir entre uno de los dos?

Esta pregunta te ayudará a ir a lo más profundo de tus emociones ya que invita a la reflexión y te da la oportunidad de conocerte mejor. Es muy importante que seas brutalmente honesta contigo misma, porque normalmente la causa de la indecisión es lo que se conoce como una ‘recompensa oculta’. Puede ser, por ejemplo, que en el fondo no quieras dejar a uno porque es el que más le late a tu familia y no quieres perder su reconocimiento o ser criticada por ellos. Las recompensas ocultas tienen su origen en el miedo (a ser rechazada, a dejar de ser popular, a quedarte sola, etc.), y ya sabes que lo único que ayuda a superarlo, es enfrentarlo.

3. Si mi mejor amiga estuviera en mi lugar ¿qué le aconsejaría?

Además de hacerte cambiar la perspectiva desde la que has estado analizando la situación, esta pregunta hace que te trates a ti misma con el mismo cariño, sinceridad y comprensión que tendrías con las personas más cercanas a tu corazón. También te permite dejar la culpa y la vergüenza de lado, y evaluar las cosas desde un punto de vista más objetivo. Recuerda que nadie mejor que tú sabe lo que más te conviene.