La generación Z ha logrado el regreso y el boom de la artesanía latinoamericana

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Waya Bags
Foto: Waya Bags
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Para restaurar el significado y la expresión en la industria de la moda, debemos volver a la tradición, la calidad, la artesanía y la apreciación por la herencia.

Cuando uno recorre las diversas latitudes de Latinoamérica, e indaga en la moda y los procesos productivos en la región, se da cuenta que el discurso de “hecho por artesanos”, “empoderando comunidades de artesanos”, y las mil y una variantes que se puedan pensar, son un denominador común en un alto porcentaje de las marcas.

Foto cortesía de MEÜS

Debemos celebrar que las artesanías latinoamericanas y el arte popular han sido catapultados hacia el centro de atención, obteniendo el reconocimiento internacional que merecen. Pero, mientras los consumidores redescubren a América Latina y su nutrido folclore, algunos se preguntan qué es precisamente la artesanía. El término artesanal, se refiere a todo aquel producto que fue elaborado a través de técnicas tradicionales o manuales, sin que intervenga un proceso industrial. El término también hace referencia a todo aquello que indique oficio artesanal, proceso artesanal y tradición artesanal. Pero hoy se tilda de artesanal a casi todo, sin mucho filtro ni control, y esta semántica tan laxa llegó a un punto de ebullición. Como resultado, esto muchas veces hacer enojar a los artesanos en las distintas comunidades. Es por eso que se debe tener cuidado con aquello que denominamos artesanal.

Bolso AZZA de Adriana Castro
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¿Debería ser más importante la artesanía contemporánea que la herencia? ¿Hay un movimiento artesanal? Y si es así, ¿hasta dónde se ha movido y hacia dónde se está moviendo?

Hay un deseo real de defender, describir y promover una calidad genuina, y de celebrar ese atributo mágico pero difícil de alcanzar inherente al trabajo artesanal. Este deseo se ve tanto en diseñadores como en consumidores. Estos últimos quieren experimentar la moda no sólo como objetos estáticos, sino que también desean comprender la totalidad del contexto en el que se crearon, entender por qué son especiales y comprender las habilidades que se necesitan para hacerlo. En otras palabras: ver el detrás de escena.

Cortesía de CANO por Paula Mendoza

Los consumidores hoy tienen un interés creciente por lo local, lo original, y lo que no tiene marca. ¿Y de quiénes hablamos particularmente? De la Generación Z, aquellos consumidores que le siguen a los millennials y nacieron entre 1996 y el 2011.

Foto cortesía de MEÜS

Los millennials fueron pioneros de internet. Inventaron Facebook, compran a través de sus teléfonos, y pasaron de ver televisión de cable, a plataformas como Hulu y Netflix. En cambio, la generación Z no recuerda la vida sin estos elementos básicos de la vida del siglo XXI.  

La generación Z ha sido moldeada por la recesión y está preparada para luchar duro para crear un futuro estable para ellos mismos, confían menos en las marcas, y de hecho les importa más lo original que un logo y todo lo que este significa. Es importante entender que la Generación Z ha crecido con Internet, lo que significa que están acostumbrados a tener opciones de compra casi ilimitadas. Esta generación que viene tiene un número sin precedentes de opciones para elegir, sin importar lo que estén buscando. Ésta podría ser la razón por la que el 66% de la Generación Z opta por comprar de marcas que venden productos de alta calidad y originales en lugar de productos de calidad media a baja. Ellos valoran lo artesanal y quieren conocer las historias detrás de estos productos, celebran la falla humana de lo hecho a mano, y aman la novedad. Ellos sueñan con volver a las bases de menos y mejor.

Foto Cortesía de SOUF

El exceso de oferta ha provocado que muchos consumidores se sientan abrumados. Por lo tanto, buscan simplificar, desintoxicar y despejar sus vidas. Los productos posicionados como artesanales se convierten en los nuevos símbolos de estatus, la nueva forma de mostrar al mundo la sofisticación y la individualidad perdida.

Las marcas se acomodan hacia un nuevo enfoque, en las pequeñas cosas que hacen que sus productos se sientan especiales poniendo más atención en los detalles. El comercio irá más allá de lo global y lo nacional para enfocarse en la creación de conexiones locales. Esta nueva tendencia hacia el localismo se centrará en la construcción de economías y comunidades locales. Debemos pensar que el dinero que se gaste localmente será riqueza retenida en la comunidad, y ese debe ser el enfoque. Desde el consumo, este panorama será favorecido por estos consumidores que buscan individualización y novedad. Ellos son más exigentes buscando consumir aquello que no sólo enriquece sus vidas, sino que también apoya al ecosistema y a las habilidades en peligro de extinción.