Notes On Camp: la exhibición que no sabíamos que necesitábamos

La esperada exhibición "Camp: Notes on fashion" demuestra que la moda es divertida, creativa e inteligente.

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Notes on camp
Foto: GettyImages; MET, "Camp: Notes on Fashion", 2019
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Lo primero que escuché cuando se anunció de qué se iba a tratar la nueva exposición de moda del Met, es que muchos no entendían el tema. Y es que la palabra “camp” por si sola  no nos dice mucho, pero todo lo que representa, nos es más cercano y familiar de lo que creemos.
Camp tiene diferentes definiciones y puede ser asociado a distintos conceptos. Camp es tan amplio que ilustra toda una serie de ideas que han sido exploradas desde el siglo XIV. Tal vez sea un tema del que hace mucho no se hablaba, pero que definitivamente ya estaba ahí en diferentes expresiones artísticas, en los libros de historia, en el Palacio de Versalles, en el trabajo de Cecile Beaton,en las películas de Hollywood de los 50, en un vestido de Elsa Schiaparelli, en la alfombra roja de los Oscar o los Grammys, en los looks de Lady Gaga.
Foto: Shutterstock. The Met, “Camp: Notes on Fashion”, 2019.
Fuimos al preview de esta exhibición tan esperada en el Met de Nueva York, y si algo podemos decir es que hoy, más que cualquier otro arte o forma de expresión, la moda es el medio que mejor expresa qué es eso de camp. “La moda es uno de los conductos que mejor preservan la sensibilidad de camp”, dice en el texto principal a la entrada. Así, por medio de colores, estampados, siluetas y materiales, la moda expresa las distintas caras de un concepto que es divertido, teatral, exagerado, extravagante, complejo y sencillo al mismo tiempo, y que puede leerse en distintos niveles.
Foto: Shutterstock. Vestidos de Cristóbal Balenciaga 1961-61 y Moschino primavera-verano 2018.
 Gracias a que Susan Sontag escribió su ensayo “Notes on Camp” en 1964 —un momento de importantes cambios en la moda y en los que todo lo camp estaba en efervescencia— el concepto pasó al mainstream. En ese texto, Sontag trató de crear una serie de definiciones y asociaciones que fueron utilizadas por el curador Andrew Bolton y su equipo para la narrativa de esta exhibición que se divide en dos partes. La primera, profundiza sobre los orígenes y los momentos clave en la historia en los que el término ha estado en la superficie, con ejemplos que van desde la corte de Luis XIV hasta Oscar Wilde, un personaje que representa a la perfección lo que estamos hablando, y en quien Alessandro Michele se inspiró para la colección Gucci Resort 2019. Más adelante hay piezas como una lámpara Tiffany, puestas al lado de vestidos como un Schiaparelli, o una fotografía de Cecil Beaton con un vestido de plumas de Balenciaga. Mientras la recorremos, al fondo escuchamos una máquina de escribir redactando el texto de Sontag que aparece una pantalla.
Foto: Shutterstock. Vestidos de Cristóbal Balenciaga 1951 y Thierry Mugler Alta Costura 1995-96.
La segunda parte es es otra cosa. Conforme avanza la exhibición, se convierte en una galería de arte contemporáneo en la que las piezas exhibidas están enmarcadas por fondos de todos colores, con una luz tan bien cuidada que todas son perfectamente instagrameables. Una selección enorme de moda de diferentes décadas y distintos diseñadores ilustran las distintas facetas de lo camp, que como vemos, es algo que no solo está en la moda, sino en la cultura contemporánea en general.
Foto: Shutterstock. Zapatos de Salvatore Ferragamo 1938 y Gucci Resort 2017.
Foto: Shutterstock. Vista de la galería principal de la exposición.
Si no fuera por esta exposición, difícilmente podrías ver el vestido de Mugler que Cardi B utilizó en la alfombra roja de los Grammy, un Balenciaga de 1960 junto a un Moschino de 2018 que se parece, o un vestido Yves Saint Laurent de 1984, junto a un Moschino de 2017. Exhibidos, uno junto al otro, se ejemplifica mejor la relación entre pasado y presente.
Y aunque es una de las exhibiciones más académicas y conceptuales que el MET ha hecho hasta ahora, —tiene toda la escuela y la influencia de Bolton, que también estuvo a cargo de las exhibiciones de Rei Kawakubo o Alexander McQueen, y que durante mucho tiempo trabajó en el V&A— también es una de las más inteligentes, divertidas y con sentido del humor.
Foto: Shutterstock; The Met, “Camp: Notes on Fashion”, 2019.
Al final la moda es un mundo de fantasía y claro que está llena de simbolismos, pero también de momentos divertidos que se nutren de quienes se atreven a usar piezas como el famoso shower dress o el collar que Karl Lagerfeld diseñó para Chloe en los ochenta, o los crocs rosa que Balenciaga presentó el año pasado. Cómo nos vestimos puede ser la forma más inmediata de representación. Y nos ofrece posibilidades infinitas para ser lo que queramos ser. Pero también es una paradoja. Entre tantas opciones, ¿cómo me distingo? Necesitamos ayudarnos de piezas que nos ayuden a decir “este soy yo”. Y en el experimento de nuevas combinaciones, en las manos de quien se atreve a usar algo distinto, la moda florece.
Foto: Shutterstock; The Met, “Camp: Notes on Fashion”, 2019.
A pesar del valor y el peso que puede tener la historia de una marca, la creatividad es uno de los valores más importantes en la moda. Algunos diseños alcanzan tales formas que son la mejor manera para demostrar las habilidades de su diseñador y de desafiar a quién se lo pone. Un vestido de cisne no es para todos.
Es un gran momento para señalar esta estética. En un momento en el que tenemos tal necesidad de expresión (aunque las redes sociales hayan ayudado a desahogarnos), no sorprende ver una exhibición como esta.
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