Fashion Karma: Si comes pescado, te estás comiendo tu ropa

Al ingerir fauna marina, inevitablemente estás introduciendo fibras sintéticas a tu cuerpo

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Foto: Shutterstock
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Dicen que la industria de la moda es de las más contaminantes, justo después de la petrolera, y no es una dato difícil de creer; sobre todo, porque aunque no lo parezca, la moda está muy vinculada con el petróleo, a través de fibras sintéticas como el nylon, poliéster o acrílico, que se fabrican usando este contaminate recurso natural no renovable.

Esta simbiosis ha funcionado así desde hace varias décadas, pero donde el juego da un giro inesperado, es cuando descubrimos que nos estamos comiendo nuestra propia ropa. Sí, así como lo escuchas. Si consumes pescado o cualquier tipo de mariscos, es probable que estés comiendo micro-fibras sintéticas albergadas en el organismo de la fauna marina.

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Esa no te la esperabas (y honestamente, nosotros tampoco). Para que tengas una clara visión de este alarmante fenómeno, te lo explicamos de principio a fin. Cuando compras ropa, ya sea de materiales naturales como el algodón o lino, o sintéticos como nylon o poliéster; con cada lavada de su vida útil, desprende minúsculas partículas de las fibras.

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Por consecuente, estas partículas de fibra se van en el agua que la lavadora desecha. Las micro-fibras naturales no son nocivas, pues eventualmente se degradan, pero aquellas de materiales no-biodegradables, viajan por las tuberías todo el camino hasta los vertederos en el mar. Este problema es tan consternante como los infames popotes mata tortugas.

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Una vez que estas micro-fibras están flotando en las aguas oceánicas, son ingeridas por diferentes tipos de fauna marina, y al ser elementos ajenos y químicos, se depositan en los organismos de estos animales de forma permanente. Finalmente, estas criaturas marinas son capturadas para el consumo humano, y las micro-partículas entran a nuestro cuerpo.

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Parece algún tipo de karma de la moda, pero es totalmente verídico que nos estamos comiendo nuestra propia ropa. La única solución a este fenómeno, es romper el ciclo dejando de comprar fibras sintéticas, usar una lavadora de última generación con un filtro avanzado, o comprar un artefacto especial para atrapar este tipo de micro-fibras.

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