La industria de la moda desacelera este 2019 ¿por qué?

El sistema de la moda baja la velocidad para no rebasar a la economía

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Foto: Shutterstock, Dior
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El sistema de la moda se caracteriza —más que ninguna otra industria— por llevar un ritmo particularmente rápido; lo que fue noticia ayer, ya no lo es hoy y lo que esta de moda hoy, probablemente deje de estarlo mañana. Este modus operandi se ha convertido en la norma de la industria y temporada tras temporada ha ido en peligroso incremento, hasta ahora.

Según organismos especializados, después de un gran crecimiento continuo de la industria de la moda durante la última década, ésta ha llegado a su punto más alto en 2018, y ahora en 2019 sólo le queda bajar un poco el ritmo para poder mantenerse estable y a la par del incierto panorama de la economía actual. Es sencillo, te lo explicamos por partes y a detalle.

Foto: Shutterstock, HM
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Estamos viviendo un momento en la industria que es descrito por los expertos bajo tres principales adjetivos: rápido, cambiante y digital. Esto significa un reto para las empresas que tienen que adaptarse al nuevo comportamiento de consumo o morir, pero también resulta difícil de llevar a cabo, debido a su cautela por la inestabilidad económica mundial.

Foto: Shutterstock, Prada

Puede sonar pesimista, pero es real. Las empresas de todo tipo, incluyendo las de moda, se están preparando para un golpe financiero, que va desde volatilidad (cambios de precio de acciones), incertidumbre y desplazamiento del mercado global; provocados por nuevos acuerdos comerciales entre potencias mundiales, procesos políticos y nuevas tecnologías.

Foto: Shutterstock, Louis Vuitton

La industria de la moda está completamente saturada de las colecciones estacionales primavera/verano y otoño/invierno que se presentan cada seis meses y entre ellas las presentaciones Cruise y Pre-Fall, además de colecciones cápsula especiales, y en el sistema de fast-fashion las tendencias cambian cada tres semanas.

Foto: Shutterstock, Zara

Debemos reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo para que entre nuestros propósitos de Año Nuevo esté regresar al slow-fashion y el consumo responsable y mesurado de moda; por nuestro propio bien, del medio ambiente y de la economía también.

Foto: Shutterstock, Balenciaga