El mundo de la moda está cambiando. ¿También lo hará el show de Victoria’s Secret?

Examinamos porqué el desfile de Victoria's Secret no ha evolucionado

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Foto: GettyImages, Victoria's Secret Fashion Show 2018
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Por Leah Chernikoff para ELLE US

Desde su lanzamiento en 1995, el Victoria’s Secret fashion show se ha convertido en un espectáculo global de cuerpos tonificados, disfraces con alas recubiertas de plumas, pelo largo y grandes sonrisas blancas, que es consumido por millones de personas a través de televisión y redes sociales. Refuerza el estrellato de las modelos que se presentan, con ex-estrellas como Tyra Banks y Gisele Bündchen, y las actuales Gigi y Bella Hadid, Kendall Jenner y Jasmine Tookes.

Foto: GettyImages, Gisele camina el desfile de Victoria’s Secret en 2006
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He ido a bastantes desfiles de Victoria’s Secret a lo largo de los últimos diez años y para mí siempre fue como un poco de diversión y extravagancia, algo así como ir a un show de Las Vegas. A diferencia de la mayoría de los desfiles de ahora, las modelos sí sonreían. Montado con una presentación en vivo de alguna estrella de talla internacional, el show mostraba la sexualidad de una forma tan caricaturesca (y sí, problemáticamente) exagerada, que por lo tanto, no era sexual en lo absoluto. Pero, las actitudes hacia el cuerpo de las mujeres y la sexualidad de la mujer ha cambiado mucho en los últimos años, gracias a Dios. Después del movimiento #MeToo en particular, me pregunté si Victoria’s Secret respondería y cómo lo haría.

Obtuve mi respuesta poco antes de que el show fuera grabado. El Director de Mercadotecnia, Ed Razek y la Vicepresidenta Ejecutiva, Monica Mitro, concedieron una entrevista sin censura a Nicole Phelps del sitio web de Vogue, enfocándose al show anual, su decreciente relevancia, inclusión, y sus competidores (“We’re nobody’s Third Love”). Razek sonó combativo cuando Phelps le preguntó acerca de la generación de Instagram. “¿Están esperando algo nuevo de parte de Victoria’s Secret?” preguntó. Él, en parte, respondió:

“Es como, ‘¿por qué tu show no es así?’, ¿No deberías tener transexuales en el show?’ No. No creo que deberíamos. Bueno, ¿por qué no?’. Porque el show es una fantasía. Es un especial de entretenimiento de 42 minutos. Eso es lo que es. Es el único de su tipo en el mundo, y cualquier otra marca de moda lo tomaría en un minuto, incluyendo los competidores que nos critican. Y nos critican, porque somos los líderes.”

Busqué a Razek para aclarar sus declaraciones, pues no sólo usó una palabra anticuada para describir a la comunidad transexual, también pareciera que sugirió que una modelo transgénero no puede ser parte de la “fantasía” de Victoria’s Secret.

“Mi comentario acerca de la inclusión de modelos transgénero en el desfile de Victoria’s Secret pudo haberse interpretado como insensible. Me disculpo,” dijo Razek vía e-mail. “Para ser claros, claro que escogeríamos a una modelo transgénero para el show. Hemos tenido modelos transgénero que vienen al casting… y como muchas otras, no lo logran… Pero nunca se ha tratado de género. Honestamente, realmente espero que una modelo transgénero haga el desfile pronto. Admiro y respeto su lucha por ser quienes realmente son.”

Razek habla como si quedar el show se tratara de una métrica objetiva, como si las modelos estuvieran compitiendo para ganar una carrera de 400 metros planos, y no estuvieran trabajando arduamente para llegar a su estándar físico. Desconcertantemente, habla como si no tuviera el poder para cambiar este estándar. Lo tiene. Si lo hiciera, generaría una enorme cambio para millones de mujeres, muchas de las cuales tienen dinero para gastar. (Después de todo, las ventas de Victoria’s Secret van en declive).

Hubo un tiempo en el que el desfile de Victoria’s Secret daba la refrescante sensación de alejarse del serio, gravemente blanco y demasiado delgado mundo de la moda. Los desfiles, particularmente en años pasados, podían sentirse severos y hasta un poco tristes. Las modelos frecuentemente caminaban energéticamente la pasarela y no sonreían. Los castings eran comúnmente de gente blanca. En contraste, el desfile de Victoria’s Secret era extravagante y alegre. Las modelos sonreían y mandaban besos y bailaban sobre el escenario con actos musicales en vivo y frente a caleidoscópicos sets. Eran más atléticas que delgadas como palo, y (ligeramente) más diversas que en los desfiles de finales de los noventa y principios de los dos mil.

Foto: GettyImages, Desfile de Victoria’s Secret en 2005

Esto es lo que el desfile de Victoria’s Secret siempre ha sido y sigue siendo. Pero, mientras que Victoria’s Secret se ha mantenido inalterada, el mundo ha cambiado a su alrededor. Los consumidores quieren verse representados, y a través de las redes sociales, tienen una voz. Marcas como Savage x Fenty, de Rihanna y Chromat, siempre lo han sabido. Después del desfile inaugural de Savage x Fenty, que tuvo a modelos de todos los colores y tallas, e incluso a la muy embarazada Slick Woods que dio a luz más tarde ese mismo día, la Directora de Estilo del sitio web de ELLE, Nikki Ogunnaike, escribió, “¿Así que así es como se ve la inclusión sin esfuerzo, eh?”.

A lo largo de los últimos años, peticiones y campañas en redes sociales han empujado a Victoria’s Secret a pensar de una forma más inclusiva sobre tallas y género. Jessica Andrews de Teen Vogue habló con la modelo plus Tess Holliday, las modelos transgénero Carmen Carrera y  Leyna Bloom, y Madeline Stuart, quien tiene síndrome de Down. Todas ellas han desafiado el ideal de representación de Victoria’s Secret. “¿Tener ahí arriba a una chica transgénero, que trabaja igual de duro para mantener su mente y cuerpo, así como su corazón, alma, espíritu, vida, transición, perseverancia, y voluntad para sobrevivir? ¡Esa es la representación que toda mujer admiraría!” dijo Carrera.

“Creo que no podemos ser todo para todos los clientes,” dijo Razek. Es verdad, el desfile de Victoria’s Secret jamás ha reflejado la realidad. Pero, como bien dice un creciente coro de mujeres, “nos gusta como somos,” así que la fantasía comienza a lucir como una apuesta riesgosa.