Michelle Obama, la primera dama que nunca soñó con ser un ícono de moda

En un fragmento de su autobiografía Becoming, Michelle Obama ha revelado detalles de sus elecciones de estilo

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Para nadie es cuestionable que Michelle Obama es un ícono de moda. A lo largo de su tiempo como primera dama sus elecciones de estilo siempre dieron de qué hablar y el ojo público estaba sobre ella a cada paso que daba dentro y fuera de Estados Unidos.

Conforme se ha ido revelando el contenido de su autobiografía titulada Becoming y que sale a la venta a nivel mundial el día de mañana, nuevos detalles de su vida han salido a la luz. En un nuevo extracto publicado en exclusiva por ELLE US, Michelle –quien aparece en la portada del mes de diciembre– ha contado, a través de anécdotas personales, de qué manera se forjó su estilo y cuáles eran los factores que motivaban sus elecciones para vestir.

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Living in the White House for eight years, @MichelleObama had staffers providing everything she could have possibly needed, except for time. "What I came to realize is that there was absolutely no time to reflect in the White House,” she tells @oprah for ELLE’s cover interview. “We moved at such a breakneck pace from the moment we walked in those doors until the moment we left. It was day in and day out because we, Barack and I, really felt like we had an obligation to get a lot done.”⁣⁣ ⁣⁣ Now, with time to process two terms in office—a historic run of accomplishments and struggles—Obama has released her highly anticipated memoir, “Becoming.” Ahead of her book release, the former FLOTUS gets real about her marriage to Barack, the threats made against her children, and life after the White House.⁣⁣ ⁣⁣ ELLE December 2018 credits:⁣⁣ ⁣⁣ Editor-in-chief: @ninagarcia⁣⁣⁣⁣ Photographer: @millermobley⁣⁣ Stylist: @meredithkoop⁣⁣ Hair: @yenedamtew⁣⁣ Makeup: @carlraymua⁣⁣ Wearing: @Dior Chief photography director: @alixbcampbell

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Sus primeras reacciones

El hecho de que la gente se fijara más en su ropa que en lo que decía o hacía fue al principio un motivo de desánimo para Obama. Los reporteros solían preguntar a su equipo quién había diseñado su ropa por sobre otros temas que le parecían más importantes. “Intenté percibirlo como una oportunidad para aprender, para usar el poder que pudiera encontrar en una situación que yo no hubiera elegido por mí misma”.

Michelle Obama durante un acto oficial en 2011 (Getty Images)
Michelle Obama durante un acto oficial en 2011 (Getty Images)

Su equipo de imagen

Siendo una madre trabajadora, Obama no disponía de mucho tiempo para prestar atención a la ropa que usaba. Durante la campaña presidencial, recurría a una boutique de Chicago para comprar ropa y fue ahí donde conoció a Meredith Koop, quien se volvió su estilista una vez que llegó a la Casa Blanca. A ella se sumaron el peluquero Johnny Wright y el maquillista Carl Ray.

Nunca esperé ser una persona que necesitara contratar a otros para cuidar de su imagen y al principio era una idea que me generaba incomodidad. Pero rápidamente me di cuenta de una verdad de la que nadie habla: Hoy, cada mujer que tenga una vida pública –políticas, celebridades, o lo que sea– tienen una versión de Meredith, Johnny y Carl. Es un requisito, un costo inherente para los dobles estándares de nuestra sociedad”.

Michelle Obama en el evento Black Girls Rock en 2015 (Getty Images)
Michelle Obama en el evento Black Girls Rock en 2015 (Getty Images)

Lo que se espera de una primera dama

Una primera dama tiene que ser la principal abanderada de la moda de su país, pues detrás de cada una de sus elecciones hay un mensaje. “Tenía que resaltar sin opacar a otros, encajar pero sin desaparecer. Como mujer negra, sabía que también sería criticada si se me percibía como presumida o si usaba prendas de lujo, y también se me criticaría si lucía muy casual”. Entre sus anécdotas, menciona que diseñadores de la vieja guardia como Oscar de la Renta, a menudo se sentían ofendidos porque no elegía sus diseños.

Con un vestido de Alexander McQueen durante una cena de estado en la Casa Blanca en 2011 (Getty Images)
Con un vestido de Alexander McQueen durante una cena de estado en la Casa Blanca en 2011 (Getty Images)

El poder de la apariencia

Según explica Michelle, las apariencias físicas son la fuerza que gobiernan todo en el mundo de la política e intentó tener esto en cuenta en todas sus decisiones estilísticas. “Requirió tiempo, pensamiento y dinero –mucho más dinero del que había gastado en ropa en mi vida”, escribe. Para cada visita de estado, se requería una detallada investigación por parte de Meredith Koop, de modo que cada diseñador elegido, color y estilo rindiera un homenaje a los países visitados.

Recibiendo al primer ministro inglés David Cameron en la Casa Blanca en 2014 (Getty Images)
Recibiendo al primer ministro inglés David Cameron en la Casa Blanca en 2014 (Getty Images)

Cómo empaca una primera dama para sus viajes

La libertad para moverse en su ropa era el principal criterio de sus elecciones. Al hacer las maletas se aseguraba de llevar consigo atuendos de repuesto en caso de que el clima cambiara drásticamente, que los itinerarios variaran o que incluso ocurrieran accidentes como el derrame de una copa de vino o la rotura de una cremallera. “Aprendí que también era importante empacar siempre un vestido adecuado para un funeral, porque Barack en ocasiones recibía llamadas con poco tiempo de anticipación pues soldados, senadores o líderes mundiales habían fallecido”.

Michelle y Barack Obama durante su toma de posesión en 2009. (Getty Images)
Michelle y Barack Obama durante su toma de posesión en 2009. (Getty Images)
Photo by Brooks Kraft/Corbis