We need to talk about VETEMENTS

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Si nunca has escuchado hablar de Vetements quiere decir simplemente que, o la moda  y las nuevas tendencias no te interesan, o de plano vives debajo de una roca sin Wi-Fi. Este colectivo de diseño, fundado en el año 2014 como una respuesta a la industria actual de la moda, todo lo que se encuentra mal en ella y con el objetivo de traer de vuelta la atención a las prendas, ha logrado hacer eso y algunas cosas -probablemente no tan planeadas- más.

Liderado por Demna Gvasalia de la mano de su hermano Guram y otros cuantos integrantes más o menos anónimos, Vetements se engancha del legado del anti-fashion y de los diseñadores que alguna vez llevaron la batuta de este movimiento como Martin Margiela, maison en la que Gvasalia trabajó algunos años en París y donde según el diseñador fue que aprendió de moda y construcción todo lo que en las aulas de la Real Academia de Bellas Artes de Amberes no le enseñaron.

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Deconstrucción y un conocimiento de las prendas tan profundo como para lograr exitosamente la creación de una prenda nueva a partir de una ya existente, o la capacidad de jugar con proporciones y caídas sobre el cuerpo, son habilidades que Demna aprendió y sabe manejar a la perfección; tecnicismos de diseño que pocas personas han logrado y cuyo uso es muy claro en su marca Vetements, misma que se encuentra basada hasta cierto punto en la deconstrucción y metodología única de las prendas que Margiela alguna vez también explotó magistralmente.

Después, seguido por un trabajo de diseñador en Louis Vuitton, de la mano primero de Marc Jacobs y posteriormente de Nicolas Ghesquière, fue que el diseñador que hoy en día encabeza la firma francesa Vetements logró no solamente terminar de poner un pie dentro de la industria sino comprender sus aciertos y defectos; mismos que solía discutir con su grupo de amigos durante las noches o tardes libres en su departamento, situación que llevó a la creación final de la firma que tiene hoy a la industria en el borde de sus asientos.

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Sin embargo, la verdadera pregunta aquí es, ¿cómo es que una firma que supuestamente nació con ciertos ideales y un statement claro, bajo la influencia de grandes diseñadores que abanderaron un movimiento de anti-moda y anonimato, de pronto se convirtió en la preferida de it-girls y las bloggers más fresas? En otras épocas probablemente no habríamos visto que este tipo de personalidades se apropiaran de una marca de orígenes “raros” y posiblemente habrían sido únicamente celebridades atrevidas y que entienden muy bien el significado de la moda -como Rihanna- quienes la abrían portado, tal vez no se habría vuelto un fenómeno tan masivo como lo es hoy en día, en el que, me pregunto si en realidad todas y cada una de las personas y personalidades que llevan las sudaderas de la marca combinadas con piezas de lo más normcore entenderán el significado de la deconstrucción o de la manipulación de las proporciones del cuerpo que usa Vetements? ¿O simplemente lo llevarán porque “se puso de moda”, o porque el stylist de Kylie Jenner o Céline Dion las vistió con ello?

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Y no, no se trata de que me encuentre en desacuerdo con las ideologías de Vetements, o de su colectivo; al contrario, existen distintas áreas en las que por supuesto me encuentro de acuerdo con el señor Gvsalia; por ejemplo y solamente por mencionar algunas, con la aversión que él parece tener por el calendario y ritmo actual que lleva la industria de moda; con la idea de que los grandes ejecutivos, corporativos o el equipo de marketing sean los encargados de dictar qué piezas, detalles o cortes son los que se necesitan en una colección cuyo objetivo principal se centra en vender, o en fabricar decenas de prendas solamente bajo la premisa de que éstas serán las encargadas de llamar la atención del consumidor pero que en la realidad no cuentan con ningún propósito verdadero de existencia. No obstante, en diversas ocasiones -al leer entrevistas que distintos medios le han realizado a Mr. Gvsalia- la realidad es que no me ha sido posible dejar pasar ciertas inconsistencias entre su forma de hablar (que resulta esperanzadora), su visión, y sus creencias, contra lo que en realidad ha sido su papel dentro de la industria.

Y aparentemente un cierto porcentaje tanto de miembros de la misma, como amantes de la moda, concuerdan con esta opinión. Por ejemplo, Leandra Medine de Man Repeller menciona en un texto en el que habla de la marca: “[…] expliqué que se trataba de un fenómeno de moda reciente, un nuevo colectivo de diseño que ha dejado corta a la industria, se ha convertido en su nueva estrella y volteó de cabeza todos los principios básicos que la moda se ha fijado como comandante del gusto. Funciona como una entidad profundamente reactiva que rechaza los talleres de París con sus ideas fantasiosas de lo que las mujeres deben parecer y responde, en lugar, a lo que una nueva generación de mujeres ya parecen. […]  Esto no es realmente un problema hasta que se consideran las implicaciones del diseñador de la casa, Demna Gvasalia, aceptando una posición como el director creativo de uno de los talleres antes mencionados, Balenciaga”.

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Demna también ha comentado en entrevistas para medios como Ssense o Business of Fashion que la intención de Vetements no se encuentra centrada en formar parte de “una idea de que la moda es acerca del glamour y algo inalcanzable o súper exclusivo”, cuando la realidad es que las cantidades tan limitadas que lanzan de sus piezas las hacen, de hecho, inalcanzables y súper exclusivas incluso para aquellos consumidores que en realidad tienen los medios para adquirir una de sus piezas; haciendo imposible encontrarlas en alguno de sus retailers, ya sean físicos o digitales, en algún status distinto al ‘sold out’.

Igualmente, al hablar de sus posiciones anteriores en casas de moda como Louis Vuitton, el diseñador ha comentado que “En Louis Vuitton, que era muy diferente, era un producto de lujo y debía de ser un material bellísimo. Y el precio -una camiseta de 1.000 euros- me pareció que era una locura”; pero ¿no es en realidad en cierta medida lo que Vetements está haciendo? Vendiendo sudaderas en materiales para nada extraordinarios, en no menos de $800 usd. ¿No es exactamente aquel el significado de lujo que el colectivo supuestamente tanto ha tratado de evitar?

Porque aunque no lo parezca, la firma inició como un colectivo de iguales; y aunque hoy en día mucho se ha aplaudido el trabajo de Demna para Vetements, en realidad éste se trata de un esfuerzo en conjunto, un grupo cuyo inicio solía ser anónimo con el fin de dejar atrás el rostro del “diseñador en jefe” para permitir así que las prendas fuesen las encargadas de comunicar. Mas, de un momento a otro, Gvsalia decidió saltar a la fama tomando en sus manos el crédito y momentum, dando de pronto un sinfín de entrevistas, sesiones de fotos, y hasta poniendo su nombre en las etiquetas de las prendas de Vetements: “Vetements by Demna Gvsalia”; haciendo aún más pequeña la brecha entre su objetivo de no permitir el “crecimiento negativo” de la marca y la realidad.

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Y es que, al final de cuentas, lo que me preocupa no tiene absolutamente nada qué ver con el hecho de que las piezas de Vetements “no me gusten”, o no me provoquen ningún sentimiento; al contrario, cada una de sus pasarelas hasta ahora me han parecido excelentes, bellas y poéticas; con prendas muy bien logradas y un styling asombroso por parte de Lotta Volkova. Tampoco se trata de que piense que el innegable talento de Demna Gvsalia es inexistente; no, el asunto para mí se centra en la verdadera autenticidad de la marca, en la manera en la que ‘celebs’ como Selena Gomez o Chiara Ferragni se han encargado de darle fama sin en realidad exponer o celebrar sus orígenes o el legado que ha tomado de una de las mejores épocas de la moda, sino simplemente lanzando un trend por lanzarlo; luciendo “a la moda” y llevando las prendas solamente porque todos los demás street style icons lo están haciendo, y Vetements no parece estar poniendo tampoco mucho de su parte para contrarrestar esta imagen.

En cuanto a su permanencia, y si la firma perdurará y logrará vencer al tiempo, o terminará siendo solamente un one hit wonder, eso solamente el tiempo lo dirá.